Además, el ejecutivo galo propondrá una experimentación para animar a los trabajadores utilizar una bicicleta en sus transportes diarios hasta su lugar de trabajo. Los empleados interesados en utilizar este modo de transporte sostenible se verán recompensado a nivel de 25 céntimos por kilómetro recorrido. Las empresas, a cambio, tendrán una bajada de impuestos equivalente a lo que paguen a sus empleados.

Para GrassRoots que ha presentado en el Ministerio de Hacienda un manifiesto para impulsar las bicicletas como parte de la retribución flexible de las empresas con el fin de impulsar su uso de este vehículo sostenible, facilitar la compra y apoyar el deporte, esta iniciativa no es la más adecuada.

Según Mar Garcia, directora general de GrassRoots España, “numerosos países de nuestro entorno toman medidas para fomentar los desplazamientos sostenibles y eso es, sin duda, una tendencia positiva. Pero la propuesta del gobierno francés reside solamente en una subvención que no estimula la industria de la bicicleta ni favorece al Estado a través de los ingresos del IVA. Además de la complejidad de medir los kilómetros recorridos, incluir la compra de una nueva bicicleta dentro del marco de la retribución flexible permite animar a los empleados a adquirir un material nuevo, más seguro, adaptado a sus necesidades, además de dinamizar el sector y la economía general del país ”.



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