SEO/BirdLife urge a modificar la normativa internacional para prevenir otra catástrofe como la del Prestige

Ante el fallo del Tribunal Supremo sobre el caso Prestige conocido esta semana, SEO/BirdLife urge a abrir del debate sobre el marco legal internacional en el que se desenvuelve la actividad del transporte marítimo de hidrocarburos. Aún valorando que el Alto Tribunal haya reconocido la existencia de un delito ambiental y que se haya establecido la responsabilidad civil,  la organización ambiental constata que la sentencia no ha podido ir mas allá de lo que la regulación internacional permite para estos tipos de casos.

“Es preciso articular una legislación internacional más justa que eleve los estándares de seguridad y prevenga situaciones de resultado catastrófico como la provocada por el petrolero Prestige” apunta la directora ejecutiva de la organización ambiental, Asunción Ruiz.

Y añade: “Solo la denuncia y modificación de todos los convenios limitadores de responsabilidad civil por daños causados por hidrocarburos y una nueva legislación basada en el principio de indemnización, que se articule sobre la responsabilidad solidaria e ilimitada de los agentes que causan el daño, quienes generan el riesgo y quienes se benefician de la actividad, pueden dar lugar a un sistema legal adecuado”.

SEO/BirdLife valora que el Alto Tribunal declare la responsabilidad civil del Fondo Internacional para la Indemnización de Daños Causados por Hidrocarburos (FIDAC) hasta el límite máximo, esto es, el que fija la norma internacional que lo regula: el Convenio Internacional sobre la Constitución de un Fondo Internacional de Indemnización de daños debidos a contaminación por hidrocarburos de 1992. “El problema es que ese límite máximo es insuficiente”, apunta Ruiz.  “Los daños provocados por la catástrofe del Prestige superan con mucho ese limite y los daños ambientales, en particular, no han podido ser considerados”, abunda.

“Nuestras costas tienen un importante tráfico marítimo y ya han sufrido en varias ocasiones las desastrosas consecuencias de un vertido de hidrocarburos. Es por eso que España debe liderar en el seno de la Unión Europea el debate para lograr que la comunidad internacional aborde, de una vez por todas, una normativa rigurosa y severa con las malas praxis. Es la mejor manera, y quizá la única, de prevenir otro Prestige”, concluye.



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