«Ahora hay centollos para todos. Y percebes, nécoras, erizos, lubinas…», asegura Juan Manuel Gómez, patrón mayor de la Cofradía de Lira-Carnota. «Incluso es de mejor calidad, trabajamos menos y tenemos garantizado nuestro trabajo en el futuro», añade este veterano pescador de centollos en una de las zonas más castigadas por la marea negra del Prestige.

Fue precisamente esa catástrofe la que supuso el punto de inflexión para cambiar mentalidades, usos y furtivismo en la Galicia pesquera tradicional, cuya flota artesanal se enfrenta cada día a menores capturas y a un incierto futuro.

La voluntad de un puñado de pescadores de la bahía de Carnota, que durante más de un año estuvieron luchando contra el chapapote, animados por los conservacionistas de WWF/Adena, el apoyo de biólogos de la Universidad de La Coruña y finalmente la Xunta, han hecho posible la puesta en marcha hace poco más de un año de la primera reserva pesquera del norte de la Península, cuyos resultados empiezan a correr como la pólvora en la región.

Con 21 kilómetros cuadrados, en los que se han cerrado a cal y canto dos pequeñas reservas integrales de unas pocas hectáreas que sirven de vivero para el resto, la reserva pesquera de O Miñarzos empieza a dar sus frutos entre los 150 barcos artesanales y decenas de mariscadores que se han apuntado a faenar en ella.

«Están contentos porque han visto que la vigilancia funciona. Incluso ellos mismos vigilan de noche para evitar a los furtivos», señala Antonio García Elorriaga, director de Recursos Marinos de la Xunta. Ha supuesto un gran esfuerzo dotar a la reserva de una lancha rápida, seis inspectores y dos patrones, que durante las 24 horas del día mantienen vigilada la reserva y alejados los intrusos.

Cualquier barco que entra a faenar en la zona debe notificar por radio su llegada y salida, con el número de capturas y las especies. Los inspectores acuden al azar a comprobar los datos. A veces han detectado irregularidades que han motivado un expediente, e incluso la retirada de la licencia de pesca y hasta la incautación del barco.

Es el caso de un barco de cerco que al detectar un banco de lubinas utilizó dinamita. Mató en un instante 20 toneladas de estos preciados peces y cargó la bodega. Pero ahora el barco está confiscado, la licencia retirada, se enfrenta a una grave sanción, y lo que es peor, la Guardia Civil descubrió a raíz de ello una red de venta de explosivos por lo que se ha abierto un proceso penal.

Capturas por cupo

«En cuatro horas hemos cogido nuestro cupo. En cuanto lo seleccionemos nos vamos a casa a descansar», dice Xulio Fontes en la lonja de Lira. Junto a ocho percebeiros selecciona las capturas del día –máximo cinco kilos cada uno– a la espera de la subasta. Son gordos y carnosos y de calidad extra. El comprador los ha pagado a 64 euros. Ya no volverán a las rocas hasta la marea siguiente en la que se repetirá el ciclo. «Estamos mucho mejor que antes», dice Fontes.

Emilio Louro, gerente de la Cofradía e impulsor de la reserva cree que «gracias al apoyo de la sociedad civil» han llegado donde están. Pero asegura que todavía hay camino que recorrer. Necesitan que pasen dos o tres años para que los resultados científicos avalen lo que ellos ya ven en la lonja.

«Hicimos una evaluación científica de la reserva antes y podremos dar con precisión la evolución según vayamos conociendo datos», declara José Luis García Varas, responsable de Océanos de WWF/Adena. Para lograr recogerlos con precisión quieren que Telefónica dote a cada patrón de un móvil desde el que notifiquen con un SMS las capturas. Esta compañía y Caja Madrid financian la gestión de la reserva.

Ahora sólo se pueden coger 15 kilos de navajas por buzo al día. O 100 de erizos, 30 de centollos, 15 de nécoras, 40 de pulpo…. Y a veces hay una parada biológica para recuperar la especie.

Os Miñarzos se ha convertido en un laboratorio de la biodiversidad marina donde pescadores, científicos, ecologistas y Administración han logrado la cuadratura del círculo y la sostenibilidad. Por eso, pronto habrá otras dos reservas en Galicia: Cesdeira y Celeira.



Dejar una respuesta

avatar
  Suscribir  
Notificar de