El temor a una gran marea negra sobrevoló ayer el puerto de Tarragona. La gabarra Savinosa, dedicada a suministrar combustible a otros buques, naufragó cuando estaba a punto de zarpar del muelle de Reus. Eran las 6.45 horas e iba cargada con 750 toneladas de fuel, 260 de diésel y tres de carburante propio. Al hundirse se vertieron unas 25 toneladas de estos productos.

Salvamento Marítimo y la Autoridad Portuaria de Tarragona (APT) montaron un amplio dispositivo para contener el flujo contaminante y reflotar la embarcación. Establecieron dos barreras que permitieron rodear el combustible y mantenerlo dentro de la dársena. Tanto la Generalitat como el Gobierno central activaron sus respectivos planes de emergencia para hacer frente a accidentes en aguas marinas. Se movilizaron barcos de salvamento, dos remolcadores procedentes de Castellón y Barcelona, dos helicópteros, barcas pelícano para limpiar la zona y un equipo de submarinistas que sellaron a lo largo de la mañana los ocho respiraderos de los depósitos de la Savinosa.

Normativa Europea

Joan Rangel, delegado del Gobierno en Catalunya, explicó que se ignora la causa del siniestro. Añadió que "la gabarra había superado las inspecciones reglamentarias". Sin embargo, reveló que en octubre iba a ser sustituida por otra embarcación que respondiera a las exigencias de la nueva normativa europea. La Comisión Europea ha pedido información al Gobierno español sobre el accidente. La oenegé ecologista Mediterrània denunció "que esté en servicio un barco con 24 años de antigüedad y que carece de doble casco".

Josep Burgasé, presidente de la APT, destacó la eficiencia en la respuesta a la emergencia y manifestó que "los simulacros hechos antes han servido para actuar con celeridad". Tanto la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, como el conseller de Interior, Joan Saura, que visitaron el puerto, coincidieron en esta apreciación. La actividad comercial del recinto no se vió afectada.



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