El terremoto es el peor en la historia de Japón, y el cuarto de mayor intensidad en la totalidad de los registrados en el mundo. En estos momentos, el país está bajo alerta de tsunami.

El epicentro se encuentra a 130 kilómetros mar adentro de Sendai, en la isla de Honsu, pero hasta en la capital japonesa, Tokio, los edificios han temblado y muchos se han quedado sin electricidad. La peor parte se la ha llevado la costa noreste del país, donde se desconoce aún la cuantía de los daños. Las olas del maremoto posterior a la sacudida han alcanzado los 10 metros. Según los últimos datos, hay al menos 50 muertos y centenares de desaparecidos, además de miles de personas afectadas.

Aunque el país nipón tiene una gran parte de las infraestructuras preparadas para este tipo de seísmos, las consecuencias sobre el terreno son devastadoras. Además, se ha informado de varios incidentes en centrales eléctricas, concretamente en Tohoku y en Fukushima. También se han suspendido los servicios del tren bala «Shinkansen», y varios aeropuertos permanecen cerrados.

Respecto a la las centrales nucleares, se ha declarado la alerta nuclear, a pesar de las afirmaciones del primer ministro horas antes sobre la seguridad de las mismas. Por el momento, se han cerrado 20 reactores nucleares, y el punto más crítico es la central de Fukushima. Según Mario Rodríguez, de Greenpeace, el peligro en las centrales nucleares es doble. En primer lugar, por el riesgo de fuga que suponen las infraestructuras dañadas por el terremoto. El otro problema es la falta de suministro de agua para la refrigeración, lo que podría derivar en un sobrecalentamiento con consecuencias fatales.

En cuanto a las refinerias, el temor está en los vertidos a gran escala y las mareas negras derivadas de ellos.

El seísmo ha provocado alertas de tsunami en toda la costa del Pacífico. Ecuador ya ha decretado el Estado de Excepción y Chile, estudia desalojar a los habitantes de las zonas costeras ante el creciente temor al desastre. En Filipinas, más de 45.000 personas están siendo evacuadas.

Japón se halla sobre el "cinturón de fuego del Pacífico", una zona de intensa actividad volcánica donde las placas de la corteza terrestre que se hunden a gran velocidad en otras placas, lo que se manifiesta en violentos terremotos como el ocurrido hoy.



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