Esto significa que apenas el 7,54% de la superficie forestal nacional cuenta con garantías de que los recursos como el papel o la madera se extraen y obtienen de una forma respetuosa con el entorno y el mantenimiento de sus ecosistemas.

Son algunas de las conclusiones que han podido escucharse en el quinto Congreso Forestal Español, que se celebra esta semana en Ávila. El 90% de las certificaciones forestales se regulan a través de PECF, que ya utilizan 1.100 pequeños y grandes propietarios.

Rechazo de los consumidores

El uso sostenible de los bosques ha conseguido colocarse en la agenda política nacional e internacional. El rechazo que produce en los consumidores no conocer el origen de las maderas que utilizan explica en parte que algunos productores opten por sumarse a certificaciones como las de PECF, que aseguran el origen y proceso sustentable de los materiales. "La certificación forestal es mucho más que un sello", señala Ana Belén Noriega, secretaria de PEFC España, mientras que recuerda que la certificación ayuda a ordenar la planificación del territorio.

Las industrias y los productores y distribuidores también se ven obligados por las restricciones y controles que supone ser sostenible. “Y son cada vez más las industrias que apoyan este tipo de certificación”, concluye.



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