Los tests europeos incluyen pruebas de resistencia a riesgos potenciales como terremotos, inundaciones, errores humanos o accidentes de avión, pero no contemplan la posibilidad de ataques terroristas, que se tratarán de forma independiente. La Comisión Europea presentará los criterios que regirán los tests este jueves en el Parlamento Europeo; algunos eurodiputados nos han contado qué esperan de las pruebas.

El presidente de la comisión parlamentaria de industria, el popular alemán Herbert Daul, cree que las pruebas serán suficientemente estrictas, ya que "incluso tienen en cuenta accidentes de avión". También valora positivamente que se establezca un segundo grupo de trabajo para estudiar las medidas de seguridad contra ataques terroristas. "Lo que más importa ahora es que los test se lleven a la práctica", asegura.

Representatividad y claridad

Una opinión que no comparte el presidente de la comisión de Medio Ambiente, el socialista alemán Jo Leinen, para quien "dejar fuera aspectos cruciales como los ataques terroristas o los ciber ataques reduce considerablemente el valor y representatividad de las pruebas".

Para la liberal sueca Lena Ek, los tests propuestos son "demasiado flojos". En su opinión, "falta claridad en los criterios sobre la transparencia e independencia de las pruebas".

Sin embargo, desde el punto de vista de la alemana de Los Verdes Rebecca Harms, "el mayor problema radica en el carácter voluntario de las pruebas, ya que son los Estados miembros quienes deciden qué instalaciones nucleares someten a los tests".

No a lo nuclear

Y Niki Tzavela, griega del grupo Europa de la Libertad y la Democracia, considera que "tras Fukushima, todos sabemos que la tecnología nuclear es peligrosa e impredecible", por lo que aboga por "iniciar una gradual salida de la energía nuclear en Europa".

También apuesta por este camino la alemana de la Izquierda Unitaria Europea/Izquierda verde Nórdica Sanine Wils, que asevera que "sólo las plantas nucleares cerradas son seguras".

Ampliar las pruebas

En cuanto a qué se debe hacer en caso de que alguna central no supere las pruebas, la Comisión Europea propone que sea cerrada, aunque una vez más la decisión está en manos del Estado miembro en cuestión.

Otra pregunta abierta es qué sucede con las centrales situadas en países que no pertenecen a la Unión Europea, pero que comparten fronteras con ella. La Comisión Europea trabaja actualmente en una ampliación de las pruebas a terceros países, fundamentalmente Suiza, Rusia, Ucrania y Armenia, una opción que comparten muchos eurodiputados, que recuerdan que la radiación no entiende de fronteras.



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