Inundaciones urbanas

Las precipitaciones torrenciales, pese a ser inhabituales, son recurrentes generadoras de problemas y de dolores de cabeza cuando aparecen en Cataluña. “Pero como al día siguiente sale el sol, todo el mundo se olvida”, explica Manuel Gómez, investigador de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Barcelona (ETSECCPB) de la UPC y uno de los directores, junto a Beniamino Russo, de la tesis doctoral Inundaciones urbanas: criterios de peligrosidad y evaluación del riesgo para peatones y vehículos. Esta tesis es un trabajo realizado por Eduardo Martínez, investigador del Instituto Flumen, entidad de investigación mixta del Centro Internacional de Métodos Numéricos en Ingeniería (CIMNE) y la UPC.

Las ciudades catalanas están preparadas para asumir cantidades relativas de agua. Una vez superado el umbral asumible, la falta de planificación delante de situaciones de esta excepcionalidad queda patente. Por suerte para los ciudadanos y para las autoridades, las lluvias torrenciales son la excepción a la estabilidad meteorológica y, por tanto, los problemas que causan estas tormentas anómalas quedan rápidamente olvidados. Precisamente con la voluntad de que, en lugar de olvidarse al día siguiente, las autoridades tomen conciencia real del problema y busquen soluciones, Eduardo Martínez ha estudiado, en su tesis doctoral, los riesgos a los que se exponen tanto las personas como los vehículos cuando hay precipitaciones de carácter extraordinario. La tesis doctoral demuestra, con datos concretos, los flujos de agua límite en los que los peatones y vehículos son estables, y cómo los daños provocados por lluvias de mucha intensidad en los automóviles pueden llegar a ser de varios millones de euros

Badalona como caso de estudio

El investigador ha aplicado los resultados de los ensayos realizados en el laboratorio a un caso de estudio en la ciudad de Badalona. Este estudio se enmarca en el proyecto BINGO 2015-2019, que tiene como finalidad proporcionar conocimiento práctico sobre los efectos del cambio climático y está financiado por el programa de investigación e innovación de la Unión Europea Horizon 2020. Para crear los mapas de peligrosidad de las calles de la ciudad se han considerado lluvias que tienen lugar sólo una vez cada uno, cinco, diez, cien y 500 años.

Para definir el riesgo concreto de cada una de las zonas de Badalona, el estudio ha tenido en cuenta los niveles de peligrosidad considerados durante los ensayos (bajo, medio y alto) y la vulnerabilidad (también baja, media y alta) según la densidad de viviendas y el ancho de las calles. El mapa representa los tres patrones de peligro en tres colores: verde (cuando es bajo), naranja (medio) y rojo (cuando el riesgo es alto). Se observa que únicamente en casos de absoluta excepcionalidad, en lluvias que tienen lugar, de media, cada 500 años, Badalona presenta alguna calle con riesgo alto para los peatones. La zona más crítica se encuentra en la avenida del Maresme y en la avenida de Alfons XII, una zona industrial situada en la parte más meridional del municipio. En cualquier caso, incluso en el peor de los supuestos de precipitación contemplados, la mayor parte del municipio tiene un nivel de inseguridad bajo.

Impacto económico

Además de los mapas de riesgo, la tesis presenta los costes económicos estimados sobre vehículos que se pueden llegar a derivar de inundaciones por fuertes lluvias. En caso de precipitaciones que se dan de media cada uno, cinco o diez años, las áreas de riesgo son escasas. En cambio, se observan algunas calles con un nivel alto de riesgo para escenarios  de lluvias que tienen lugar cada cien o 500 años. Igualmente, las avenidas del Maresme y de Alfons XII son las zonas más críticas del municipio.

En situaciones de lluvias extremas, que tienen lugar cada 500 años, los costes de los daños que se pueden causar en el parque de vehículos de Badalona superan los diez millones de euros. En escenarios de precipitaciones que se repiten cada cien años, el daño económico es también considerable (más de seis millones de euros) e, incluso, en el caso de que se produjeran lluvias no tan excepcionales, de las que ocurren cada cinco años, se producirían daños económicos en automóviles por valor de unos 700.000 euros.

Este estudio de caso sirve como herramienta de sensibilización, ya que presenta, de manera práctica, la aplicación de los criterios de peligrosidad propuestos, y ofrece una metodología para la evaluación de los daños económicos sobre vehículos después de una inundación. De esta manera, ofrece datos concretos para ayudar a los gestores del agua y a las administraciones a combatir los problemas causados por inundaciones



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