La fuerte reactivación el fin de semana de dos volcanes en el sur de Chile, que hace poco pusieron en alerta al país, ha vuelto a preocupar a las autoridades, que monitorean de cerca el comportamiento de las formaciones montañosas.

El volcán Llaima, a unos 700 kilómetros al sur de Santiago, hizo erupción a comienzos de este año. Tras cinco meses de calma retomó su actividad por algunos días a principios de julio y la tarde del sábado registró explosiones, emisión de cenizas y escurrimiento de lava, según la Oficina Nacional de Emergencias (ONEMI).

El domingo la actividad se había moderado, pero la zona se mantenía en alerta, según la ONEMI.

Además, los expertos han advertido sobre la reciente actividad del volcán Chaitén, que en mayo obligó a la evacuación de todo un pueblo tras entrar en fase de erupción.

En los últimos días se han sentido temblores y ruidos subterráneos en la zona cercana al volcán y el vulcanólogo Jorge Muñoz aseguró que podría estar produciéndose una inyección de magma y una obstrucción en el conducto principal del volcán.

"Eso significa que en algún momento, en el plazo de días, uno podría tener una reactivación del volcán a través de una explosión importante que liberara la obstrucción del conducto y que, con la nueva inyección de magma desde el interior, se generara una actividad eruptiva superficial mayor", dijo Muñoz a la radio local Cooperativa.

Chile posee la segunda cadena volcánica más grande y de mayor actividad en el mundo, después de Indonesia.

En el país hay más de 2.000 volcanes, de los cuales unos 500 han sido clasificados por expertos como potencialmente activos. De estos, entre 50 y 60 poseen un registro de erupciones.



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