El logro de la empresa Infrarural incubada en la UNAM reduce un 95% el humo en la cocina y el 99% de los accidentes

Egresados de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) crearon la empresa social Infrarural, que diseña manufactura e implementa tecnología a través de estufas ecológicas en comunidades rurales del territorio mexicano que contribuyen a la disminución de gas efecto invernadero. Cada una de las estufas permite al año una disminución aproximada de siete toneladas de dióxido de carbono.

 El ingeniero Walter Ángel Jiménez, director general de Infrarural, detalló que junto con un equipo de tres egresados de la UNAM decidieron emprender el proyecto después de nueve años de trabajo voluntario en comunidades rurales de los estados de Chiapas, Guerrero, Michoacán, Veracruz, Puebla y Tabasco.

“Todo comenzó cuando una señora de la montaña alta de Guerrero, a la que alfabetizaba, me dijo que quería cambiar de lugar su fogón de tres piedras, le ofrecí mi ayuda para hacerlo, no pude y surgió la idea de crear un dispositivo termodinámico para aprovechar el calor de una combustión. Queríamos mejorar la calidad de vida de las usuarias y lo planteamos bajo dos objetivos, que fuera sustentable al ser construido con los materiales existentes en la comunidad y que pudiera replicarse rápidamente”, detalló.

 Al percatarse de que en algunas comunidades las tecnologías difundidas no respondían a las necesidades de sus habitantes, inició la travesía emprendedora de la compañía incubada en la máxima casa de estudios a través del Sistema de Incubadoras de Empresas InnovaUNAM.

 Combaten problemas de pobreza, salud y económicos

 Innovaron con la estufa de leña que llamaron “Xalpaneca”, una herramienta ecológica construida de arena, arcilla y cemento que combina el tradicional fogón tipo “U”. Son dos modelos, una con cámara de combustión amplia y otra reducida, fáciles de replicarse casi en cualquier región y con distintos impactos, entre ellos la disminución del tiempo de recolección de leña para quienes aún lo hacen, permite un ahorro de hasta 65 por ciento de la leña que se utiliza de manera cotidiana.

 Reduce el 95 por ciento menos de humo en la cocina; además disminuye los accidentes.

 Infrarural se creó formalmente en 2014. “Cuando acudimos con los asesores de InnovaUNAM nos dijeron que no estábamos locos y que nuestro proyecto tenía potencial. Somos ingenieros, sabemos de tecnología, de transferencia de calor y de electricidad, pero desconocíamos cómo hacer sustentable una empresa. Así, nuestra visión al formarla fue desarrollar un proceso para que un cambio democrático incluya a todos; para nosotros implica una acción cooperativa a favor de un cambio social”, enfatizó.

Asimismo detalló que en la Coordinación de Innovación y Desarrollo (CID) de la UNAM recibieron apoyo y capacitación para que su idea de negocio fuera viable con cursos de finanzas, de estrategias para diseñar e innovar las ideas, así como crear un discurso de presentación ante posibles clientes o inversionistas.

“Es muy importante vincular la universidad con los sectores más vulnerables de México, que la UNAM tenga a la CID es indispensable porque capacita y ayuda a generar una perspectiva a emprendedores para poder llevar a la realidad nuestros sueños”.

Es relevante mencionar que los creadores de “Xalpaneca”, adoptaron conocimientos de las comunidades indígenas en la construcción de la estufa ecológica. Por ejemplo, el uso del agua de nejayote, es decir, la resultante de la “nixtamalización”, cuando el maíz hierve y el líquido posee alto contenido de cal haciendo las estufas más durables y evitando su pronto deterioro.

 Con perspectiva social

Actualmente el equipo de Infrarural sigue innovando con el próximo lanzamiento de un modelo de estufa que genera electricidad a través de la combustión y con la visión a cinco años de generar un modelo de vivienda sustentable que incorpora diversas tecnologías, en la perspectiva de combatir la pobreza extrema.

Además explicó que colaboran en la elaboración de un manual metodológico de intervención comunitaria, monitoreo y uso de la tecnología, para exponer “primero la necesidad de generar una norma oficial mexicana en materia de estufas de leña para garantizar que los usuarios disfruten de los beneficios, y dos una certificación para la construcción de estufas eficientes que ayude a la gente comprometida y ofrezca una estufa con alta eficiencia y alta calidad”.

“Desde los inicios de nuestros grupos de voluntarios siempre mantuvimos en mente que jamás se debe dejar de aprender, que hay que ocuparnos, hacer las cosas sin esperar a que lleguen y finalmente combatir la arrogancia como emprendedores, porque evita que haya retroalimentación”, enfatizó el ingeniero eléctrico electrónico por la UNAM, Walter Ángel Jiménez, quien compartirá la experiencia del uso de energías renovables en el Foro Mundial de la Alianza Global de Estufas Limpias en Ghana, África. 



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