El PRUG vela por la conservación del espacio sin perder de vista a las personas que viven en el entorno y a los propietarios de las fincas enclavadas en él. A este respecto, hay que tener en cuenta que el 51% de su superficie es de propiedad privada, y con este Plan se posibilitan los aprovechamientos y actividades que vienen desarrollándose de manera tradicional (ganadería, corcho, podas, leñas,..) supeditados a la conservación y minimizando los impactos sobre el medio.

Además, se podrán realizar actividades de uso público basadas en la educación ambiental y la divulgación de los valores naturales y culturales, y siempre respetando la conservación del Parque Nacional. En este sentido, habrá rutas guiadas con vehículos eléctricos no contaminantes, y otras señalizadas en bicicleta, por lugares plenamente compatibles con la conservación de los hábitats naturales.

Por otro lado, queda abierta la posibilidad de navegación con fines interpretativos en los extremos este y oeste del Parque como se detalla en el PRUG, observando las precauciones necesarias que compatibilicen esta gestión con los objetivos de conservación de las especies y que aseguren la no afección y tolerancia de estas actividades.

Hay que destacar el alto grado de consenso y respaldo evidenciado por la gran mayoría de las partes que han tenido que ver con el texto final tras más de 14 meses de trabajo.



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