“El proyecto Cabo Dorado debe ser evitado a toda costa debido a la gran cantidad de impactos regionales que pondrían en riesgo la viabilidad ambiental y el bienestar de la población de la región a corto, mediano y largo plazo”, aseguraron en un comunicado.

La firma La Rivera Desarrollos BCS, formada por la china Beijing Sansong International Trade Group y la estadounidense Glorius Earth Group, prevé invertir tres mil 600 millones de dólares en la construcción de Cabo Dorado en el mismo lugar donde se llevaría a cabo el proyecto de Cabo Cortés, suspendido en 2012.

Amigos para la Conservación de Cabo Pulmo (ACCP), el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda), Costa Salvaje y Greenpeace, entre otros, destacaron que el proyecto, que pretende construir 22 mil 503 cuartos de hotel, sería un asentamiento humano de 440 mil habitantes con una demanda de agua de 50 millones de metros cúbicos anuales, “lo que pondría en grave riesgo la seguridad hídrica” de Baja California Sur.

Además, según estudios científicos citados por las ONG’s, el proyecto afectaría la salud del sistema arrecifal de Cabo Pulmo mediante el arrastre de contaminantes.

Las organizaciones pidieron a la Secretaría de Medio Ambiente (Semarnat) negar el permiso de impacto ambiental para la construcción del complejo turístico.

Las protestas de los grupos ambientalistas frenaron en 2012 la construcción del anterior proyecto ante el riesgo de afectar la reserva marina.

Cabo Pulmo es un área protegida que fue declarada Patrimonio Natural de la Humanidad por la Unesco en 2005, con 7 mil 111 hectáreas, el 99 por ciento de ellas en el mar con el arrecife mejor conservado en el Pacífico.

En la zona existen 226 de las 875 especies de peces del Golfo de California, además de 26 consideradas en riesgo, de las cuales 10 son cactáceas endémicas y tres en peligro de extinción: el halcón peregrino, la tortuga golfina y la tortuga caguama.



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