La organización internacional de conservación marina subraya que más que el 75% de los stocks pesqueros del mundo ya se encuentran sobreexplotados, explotados completamente, agotados significativamente o recuperándose de la sobreexplotación.

Hace unos días, varias compañías de Vigo activas en pesca industrial en terceros países y con flota de pabellones extranjeros solicitaron ayudas financieras al Gobierno español y la Xunta de Galicia. Los armadores pretenden construir en Galicia nuevos buques para su flota industrial, que opera mayoritariamente en aguas de países en desarrollo.

“Rechazamos por completo que, después de que las aguas europeas hayan sido devastadas por la sobrepesca, se destine dinero del contribuyente a aumentar la capacidad pesquera y la sobrepesca en terceros países”, señala Xavier Pastor, Director Ejecutivo de Oceana Europa.

“Hay que recordar que las normas del Fondo Europeo de Pesca prohíben estrictamente las subvenciones a la construcción de nuevas embarcaciones, dado que incrementan aún más la sobrecapacidad de la flota pesquera. Por ello, Oceana ha enviado cartas a la Comisión Europea y las autoridades españolas para que no consideren la concesión de estas subvenciones”.

Las compañías españolas operan con una flota industrial de 460 barcos en terceros países, mayoritariamente en aguas de naciones en desarrollo, al margen de la regulación comunitaria y de los acuerdos bilaterales de pesca. Esta flota captura anualmente unas 500.000 toneladas de pescado para el mercado comunitario.

“Esta flota de 450 embarcaciones ilustra perfectamente cómo las subvenciones de la UE conducen a la sobrepesca”, explica Anne Schroeer, economista de Oceana. “Los barcos, construidos con ayudas de la UE, a menudo se han ‘exportado’ luego a banderas extranjeras mediante más subvenciones y pescan en aguas de países en desarrollo, con frecuencia usando artes de pesca con alto consumo de combustible y que son destructivas, como el arrastre de fondos. Estas pesquerías no serían tan rentables sin fondos públicos”.

Otro problema es que las operaciones de esta flota no son transparentes. No está claro dónde faenan ni si los stocks están gestionados o cómo lo están, si practican el arrastre de fondos en áreas que están protegidas o que deberían estarlo, si los gobiernos de los países en desarrollo obtienen un precio justo por las capturas y si se están llevando pescado esencial para alimentar a la población costera de estos países.Oceana desarrolla una campaña internacional para detener las subvenciones pesqueras dañinas.

En la actualidad, las negociaciones para prohibir éstas en el marco de la ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio representan uno de los esfuerzos internacionales para detener la sobrepesca más importantes. Los miembros de la OMC mantienen que hacen falta reglas sobre las subvenciones para contribuir a asegurar la sostenibilidad de los recursos pesqueros del planeta.



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