El impacto de las sequías en los bosques es objeto constante de estudio, ya que estos ecosistemas captan grandes cantidades de carbono en forma de madera y las almacenan durante décadas. Los modelos de predicción de clima y vegetación empleados hasta el momento asumen una rápida recuperación del crecimiento después de una sequía. Sin embargo, un trabajo internacional con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha demostrado que los árboles necesitan una media de dos a cuatro años para recuperar sus tasas de crecimiento tras sequías severas. El estudio se publica en la revista Science.

“El legado posterior a la sequía que hemos detectado no está recogido por los modelos globales de clima y vegetación, lo que implica que el efecto real de las sequías sobre el ciclo de carbono y sobre su regulación por parte de los bosques se subestima”, explica Jesús Julio Camarero, investigador del CSIC en el Instituto Pirenaico de Ecología. Los bosques juegan un papel fundamental en la modulación del impacto del cambio climático sobre la biosfera, puesto que retienen gran parte de las emisiones de dióxido de carbono originadas por actividades humanas mediante la fotosíntesis, y transforman y almacenan parte de ese carbono sintetizado en forma de madera. “Esta regulación del ciclo global de carbono es, por tanto, esencial para el planeta”, apunta Camarero.

Dado que se desconoce la tasa de recuperación ante una sequía en la gran mayoría de las especies arbóreas y tipos de bosques, los científicos recurrieron a una base de datos global de crecimiento radial de los árboles, el International Tree Ring Data Bank. Los anillos de los árboles permiten reconstruir su crecimiento y tener una idea de la forma en que los bosques convierten el carbono en madera a lo largo del tiempo. Recopilaron datos históricos de crecimiento y formación de madera de una selección de más de 1.300 árboles, la mayoría de ellos situados en zonas de Europa y Norteamérica. Mediante dendrocronología, la ciencia que estudia los anillos de crecimiento, los investigadores determinaron el tiempo que habían necesitado los árboles para recuperar su crecimiento tras varias sequías observadas desde mediados del siglo XX.

El estudio muestra que en la mayoría de los bosques del mundo, los árboles han tardado varios años en recobrarse después de una sequía aunque en algunos bosques de California y la región mediterránea se ha producido un crecimiento mayor de lo previsto después de que remitiese la escasez de agua. Hasta dos años después de la sequía, el crecimiento registrado es en torno a un 5% menor de lo que apuntaban modelos de clima y vegetación. Este legado posterior a la sequía puede provocar un descenso del 3% en la capacidad de fijar carbono de los bosques a lo largo del siglo XXI, afectando especialmente a bosques de pinos situados en zonas semiáridas.

“El estudio -añade Camarero- sugiere que nuestros bosques son capaces de almacenar menos carbono del que se había calculado con los modelos de clima y vegetación. Esto implica que el cambio climático puede ser también más rápido de lo que se pensaba”.

Referencia Bibliográfica

W. R. L. Anderegg, C. Schwalm, F. Biondi, J. J. Camarero et al. Pervasive drought legacies in forest ecosystems and their implications for carbon cycle models. Science. DOI: 10.1126/science.aab1833



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