La vida de un ser humano, medida en términos geológicos, dura apenas un suspiro. Y las oportunidades de ver un volcán en erupción sin que el espectáculo de lava acarree excesivos peligros -sin explosiones violentas, nubes de gases ni letales lluvias de ceniza-, como el Tolbachik, son pocas.

Hubiese sido una pena no aprovechar la ocasión, incluso a pesar de que en un primer momento a los fotógrafos de naturaleza Sergey Gorshkov y Vladimir Alekseyev y a mí nos pareciera que el simple hecho de llegar hasta allí era una em­­presa imposible.

La única carretera desde el asentamiento de Kozyrevsk hasta el volcán había quedado sepultada bajo un río de lava, por lo que el acceso solo era posible en helicóptero. Esto significaba que dependíamos por completo de la meteorología y de la visibilidad en la zona de la erupción.

En segundo lugar, estábamos en pleno invierno, un invierno glacial con temperaturas de 40 °C bajo cero, y corría el rumor de que un topógrafo desplazado en la zona había sufrido graves daños en las manos por congelación. Aun así, decidimos ponernos en marcha.

Península de Kamchatka

La península de Kamchatka forma, junto con las islas Kuriles, un arco insular en una de las zonas sísmicas y volcánicas más activas del mundo. Situada en el extremo oriental de Rusia, es parte del Cinturón de Fuego del Pacífico, donde tiene lugar la subducción, o hundimiento de las placas oceánicas por debajo de los continentes.

De los 540 volcanes activos conocidos en la Tierra, 348 se concentran en este cinturón ardiente. Los terremotos más intensos están relacionados con el mismo fenómeno, la colisión de las placas. En consecuencia, los seísmos y las erupciones volcánicas se suceden con regularidad y dan forma al paisaje de Kamchatka.

Erupciones

Las erupciones pueden ser de distinta naturaleza, desde la expulsión de una pequeña cantidad de lava hasta la explosiva lluvia de cenizas que puede alcanzar varias decenas de kilómetros de altura.

La erupción iniciada a fines de noviembre del año pasado en el valle de Tolbachik, 340 kilómetros al norte de la ciudad de Petropavlovsk-Kamchatsky, el centro administrativo de la península, llamó la atención tanto por su magnitud como por las características de su actividad volcánica.

Tolbachik es un complejo volcánico formado por dos conos superpuestos y mor­fológicamente bien distintos: el estratovolcán Ostry Tolbachik, de forma cónica y una altitud de 3.682 metros (en ruso, ostry significa “afilado”), y el volcán en escudo Plosky Tolbachik, de 3.085 metros y suaves pendientes (plosky significa “llano”).

Los científicos calificaron la erupción como perteneciente al tipo hawaiano, en el que la lava basáltica, muy fluida, emana pausadamente tras rebasar el cráter o emerge de las fisuras, pero no ocasiona grandes catástrofes.

Tolbachik es un caso único, pues está rodeado por un grupo de volcanes de tipo vesubiano. Cuando estos entran en erupción producen el apilamiento de grandes espesores de rocas volcánicas, como en el Vesubio o en el Fuji-Yama. De hecho, todo el valle de Tol­bachik está lleno de potentes capas de escorias.

Fuente: National Geographic,



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