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Los humanos tenemos la obsesión por controlar todo lo que nos rodea. Incluso lo que no está en nuestras manos. Soñamos con volar. Con parar el tiempo. No envejecer. Entre estos sueños anhelados por la humanidad, los expertos meteorológicos sueñan con cambiar el clima.

Hay mucha gente que desconoce la existencia de la técnica de sembrar las nubes. Pero ¿realmente es eficaz?

Técnica de sembrar las nubes

Para situarnos en lo que significa sembrar el cielo. Es una técnica que busca aumentar la precipitación mediante la dispersión de sustancias en las nubes, el objetivo es mitigar los efectos de la escasez de lluvias. Las partículas que se liberan son yoduro de plata u otros aerosoles con el objetivo de causar lluvias o nevadas. Estas partículas actúan como núcleos de condensación, promoviendo la formación de gotas de lluvia y, en consecuencia, aumentando la cantidad de precipitación.

Debido a la creciente preocupación por la sequía que ha afectado a muchas regiones en España, como Cataluña, expertos en meteorología y medio ambiente han pensado en este ambicioso proyecto como una solución real.

Sin embargo, su implementación plantea una serie de interrogantes sobre su eficacia y consecuencias ambientales:

Alteración del Ecosistema: La siembra de nubes puede perturbar el equilibrio natural de los ecosistemas, modificando patrones de precipitación y afectando la distribución de la flora y fauna local.

Uso de Sustancias Químicas: Los agentes utilizados en la siembra de nubes, como el yoduro de plata, plantean preocupaciones sobre posibles efectos nocivos para la salud humana y el medio ambiente, así como la calidad del agua y la biodiversidad.

Historia de la siembra del cielo

Para encontrar el origen de este proyecto sobre la siembra de nubes. Tenemos que remontarnos a los años 40 y las investigaciones de Vince Schaefer, cuando roció hielo seco triturado sobre nubes con estratos sobre enfriados. Al ser un proyecto tan revolucionario, el ejército americano intentó utilizarlo para ponerlo a prueba militarmente. Se dice que intentaron utilizarlo en la guerra de Vietnam, para inundar los campos de arroz de los vietnamitas.

En la actualidad hay muchos gobiernos que utilizan esta técnica-. En los Emiratos Árabes Unidos (EAU), se emplean flotas de drones para inducir la formación de lluvias artificiales mediante la siembra de nubes. En China, se planea extender programas similares para abarcar aproximadamente el 60% de su territorio, es decir, unos 5,5 millones de kilómetros cuadrados, para mediados de la década.

También se ha utilizado en España. En la Comunidad de Madrid o Aragón se utiliza para evitar las granizadas que puedan destruir el cultivo.

¿Realmente es efectivo?

La pregunta que todos nos hacemos es si verdaderamente la siembra de nubes es eficaz y va a acabar con todos los problemas de sequía del mundo. La respuesta es no. El profesor Cotton, profesor emérito de Meteorología de la universidad de Colorado, publicó un artículo donde deja claro que la técnica de siembra de nubes no es tan sencilla y tampoco es tan prometedora como la gente quiere.

Esto no quiere decir que sea un fraude porque hay resultados alentadores. «La mayoría de los estudios destinados a evaluar los efectos de la siembra de cúmulos han mostrado poco o ningún efecto. Sin embargo, los resultados de sembrar nubes orográficas de invierno (nubes que se forman cuando el aire se eleva sobre una montaña) han mostrado aumentos en la precipitación», explica el experto.

Hay datos prometedores como el que añade en su artículo el profesor Cotton. Donde explica que 20 minutos después de la implementación de la siembra de nubes, se observó una nevada que depositó alrededor de una décima parte de un milímetro más de nieve. 

Hay otros estudios que afirman que la siembra de nubes es efectiva. Katja Friedrich, científica atmosférica y autora del estudio SNOWIE afirma: “Funciona. Lo sabemos por experimentos en el laboratorio. También tenemos suficientes evidencias de que funciona en la naturaleza. Realmente, la cuestión es: aún no tenemos un gran conocimiento de la cantidad de agua que podemos producir»

En conclusión, algunos estudios muestran resultados prometedores, como el aumento de la precipitación en ciertos tipos de nubes, otros indican efectos limitados o nulos. La comunidad científica reconoce la necesidad de más investigación para comprender mejor los mecanismos y los impactos de esta técnica.

Redacción Ambientum



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