Cap de Creus

Un equipo multidisciplinar de biólogos marinos, oceanógrafos, geólogos y técnicos zarpó el miércoles desde el puerto de Palamós con rumbo al cañón de Cap de Creus, a unos 5 km de la Costa Brava, para estudiar los ecosistemas que habitan en este peculiar fondo submarino. WWF colabora con los científicos a la hora de reclamar urgentemente su protección, declarando el cañón de Cap de Creus (Girona) como Área Marina Protegida (AMP).

 A bordo del García del Cid, la expedición cuenta con un vehículo submarino ROV. Este vehículo tiene un sistema de visión submarina y se manipula por control remoto, por lo que permitirá filmar los seres que viven a cientos de metros de profundidad de la superficie y extraer muestras para que su estudio posterior en el laboratorio.

 El cañón de Cap de Creus es uno de los 20 paraísos marinos señalados por WWF debido a su importancia ambiental y a su carencia de protección. Por primera vez, en 2006 se descubrió la presencia del coral Lophelia pertusa en este enclave. Las especies de corales de profundidad (Lophelia y Madrepora oculata) tienen importancia mundial ya que ofrecen estructuras tridimensionales, a modo de bosque sumergido, donde se refugian numerosas especies, algunas de gran interés comercial, como la langosta, la gamba, el pulpo, la merluza o el congrio.

 Durante esta expedición, los investigadores van a estudiar la situación de la plataforma continental y la cabecera del Cañón. Todo ello para buscar áreas que sirvan de corredores ecológicos, necesarios para mantener la funcionalidad del cañón y que habría que proteger de la acción de las artes de fondo.

La expedición es la última del proyecto nacional DEEP CORAL, que pretende localizar y cuantificar los corales y su estado de conservación.



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