Aunque la Comunidad de Madrid ya ha inaugurado la veda y "todavía es prematuro", considera que será una temporada "muy buena" tanto en la región como en el resto del país, porque ha llovido mucho este año y los pastos abundantes favorecen la proliferación de la caza mayor.

En el caso de la caza menor, la humedad ha favorecido la multiplicación de patógenos como la Neumonía Vírica Hemorrágica que ha afectado a muchos conejos, según ha explicado. Esta enfermedad les provoca ceguera temporal y, al verse impedidos, mueren de inanición. "La buena noticia es que con tanto forraje fácilmente disponible, ha sobrevivido el 90 por ciento de los individuos", ha dicho.

Ascanio se ha mostrado "muy a favor" de un permiso nacional, que permitiría solicitar, de una sola vez y en un único sitio, la licencia en todas las comunidades autónomas en las que se desee realizar cacerías.

En este sentido, ha explicado que la dificultad para su implantación reside en que requiere que Medio Ambiente establezca una ley básica con criterios uniformes en materia de sanciones o de formación de los guardas del campo, entre otras cosas. Y esto, según ha explicado requiere el consenso entre regiones de distintos "colores", por lo que al final siempre resulta una discusión "muy politizada".

En relación a la búsqueda de una alternativa al perdigón de plomo, comenta que desde la RFEC se ha impulsado un prototipo de una aleación libre de este metal que ya ha sido testado y presentado en el Parlamento Europeo con el consecuente apoyo tanto del Gobierno español como de otros países miembros.

Así, considera que hasta dentro de año y medio en el que puedan sacar esta bala al mercado, la alternativa que actualmente se comercializa hecha con acero no es una solución para cumplir las leyes europeas, sino que es "más bien un problema", puesto que supone un "auténtico peligro porque pueden chocar entre si y salir despedidas hiriendo a alguien", también requieren un cañón distinto que supone un sobrecoste "importante".

Por otro lado, Ascanio ha comentado que la iniciativa, recogida por primera vez en la orden de caza de la Comunidad de Madrid, de que los cazadores con licencia puedan abatir a las especies catalogada como invasoras partió de la asociación que preside. Tiene como objetivo acabar con cotorras o mapaches que amenazan a las variedades cinegéticas y autóctonas sin que suponga un sobrecoste para la administración, según ha explicado.



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