«Ha llegado la hora de despertarse y actuar para proteger la riqueza natural del planeta». Este es el mensaje que se ha lanzado en la primera parte del Congreso Mundial de la Naturaleza organizado por la UICN.

Más de 8.000 especialistas en medio ambiente y figuras prominentes de entidades gubernamentales, no gubernamentales, académicas, empresariales, así como colectivos de mujeres y grupos indígenas, se han reunido en Barcelona para debatir sobre los asuntos más acuciantes de nuestro tiempo.

«En estos cuatro días tanto las instituciones gubernamentales como las organizaciones no gubernamentales se han concienciado de la necesidad de proteger el planeta», afirma Valli Moosa, presidente de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. «La protección del medio ambiente es ahora una de las prioridades de los dirigentes de ambos sectores».

«Todo el mundo está de acuerdo ahora en que no podemos postergar la acción por más tiempo si queremos evitar que las actividades humanas y de la naturaleza se vean fuertemente perjudicadas en todos sus ámbitos», reconoce Julia Marton-Lefèvre, directora general de la UICN. «Sencillamente no podemos seguir como hasta ahora.»

Por supuesto, la cuestión del cambio climático ha estado presente en la mente de todos y se ha tratado en muchas presentaciones e informes; sin embargo, el gran abanico de temas tratados durante el congreso da una idea de la magnitud del problema al que nos enfrentamos. Así, los congresistas han tenido acceso a nuevas investigaciones, nuevos enfoques y nuevas alianzas en temas muy dispares: desde las especies amenazadas a la gestión forestal pasando por la influencia del cambio climático en la aparición de nuevas enfermedades infecciosas, la necesidad de involucrar al sector privado, los derechos de los pueblos indígenas o la gobernanza de las zonas de pesca.

Se han hecho anuncios concretos respecto a la situación de las especies amenazadas y la protección del hábitat de los animales. La Lista Roja de la UICN mostró que nos encontramos ante una situación alarmante, pero también que las medidas de protección del medio ambiente bien financiadas y planificadas pueden dar buenos resultados. Por ejemplo, 40 especies de mamíferos en peligro han dado señales de recuperación.

Cada vez son más los que se percatan de la necesidad de invertir en preservar el medio ambiente, como lo demuestra el hecho de que GEF, la Fundación Mohamed Bin Zayed para la conservación de las especies y la Fundación Océanos Vivos hayan anunciado que dedicarán millones de dólares a la conservación de las especies.

También se han conocido otras iniciativas relevantes, como la de Google Earth, que contribuirán a concienciar al público en general y darán nuevas herramientas de trabajo a los especialistas en medio ambiente de todo el mundo. La Fundación MacArthur ha anunciado que destinará 50 millones de dólares a luchar contra el cambio climático. Se han anunciado tres nuevas expediciones científicas para aumentar nuestro conocimiento sobre el estado de los océanos.

Asimismo, se ha llegado a acuerdos de peso. Por ejemplo, se han establecido las directrices para la gobernanza del alta mar, nuevas relaciones de trabajo entre los sindicatos pesqueros y los grupos ecologistas y un acuerdo histórico entre empresarios, indígenas, ecologistas, instituciones financieras y sindicatos, sobre los principios que deben guiar la gestión forestal para hacer frente al cambio climático.

Mientras el mundo parece inmerso en el caos provocado por la crisis financiera, la sociedad civil, los ecologistas, los gobiernos y las empresas se han esforzado por encontrar una manera diferente de hacer las cosas. Con iniciativas tales como «La economía de los ecosistemas y la biodiversidad» y la «Herramienta de evaluación de la biodiversidad integrada», la colaboración entre la defensa del medio ambiente y la empresa toma un nuevo y prometedor cariz.

«Hemos asistido a un momento decisivo en que se han acercado posiciones antaño distantes y, en algunos casos, incluso se ha llegado a un consenso de repercusiones amplias y duraderas» señaló Bill Jackson, vicedirector general de la UICN. «Nos han presentado nuevos datos –la mayoría negativos–, nuevos hallazgos científicos y nuevas soluciones. Creo que estamos asentando una manera diferente y mucho más productiva de encarar los principales problemas medioambientales.»

El Congreso Mundial de la Naturaleza ha permitido que las ONG tuvieran un acceso directo a los dirigentes, tanto gubernamentales como empresariales. Por ejemplo, la reunión de 10 ministros africanos permitió a los participantes plantear sus preocupaciones y aportar sus ideas directamente; los distintos debates posibilitaron que líderes espirituales, filántropos y especialistas en medio ambiente intercambiaran ideas ante una audiencia numerosa y variada.

«Hemos sido capaces de compartir ideas y establecer relaciones con libertad y de manera más productiva que nunca. Pienso que los contactos que hemos hecho aquí beneficiarán a las personas con las que trabajamos», dice Sanit Aksornkoae, del Instituto de Medio Ambiente de Tailandia.

El Congreso Mundial de la Naturaleza entra ahora en su segunda fase, en que los miembros de la UICN elegirán presidente y consejo y aprobarán las resoluciones que guiarán el trabajo de la organización durante los próximos cuatro años.



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