Los cazadores han sido uno de los colectivos más afectados por las medidas que precautoriamente se tomaron en su día, como la suspensión temporal de la caza de aves acuáticas, el sacrificio de aves que estuvieron en contacto con aves enfermas o  la prohibición de las concentraciones de las aves de corral.

Los cazadores alegan que, en su momento, nunca recibieron compensaciones económicas para paliar las pérdidas que sufrieron.La petición que han formulado los cazadores de la UNAC se fundamenta en la falta de motivos por los cuales se deban de mantener las medidas de protección que se impusieron en el año 2006 en España.

La UNAC espera que cuanto antes se vuelva a la normalidad, en lo que se refiere al uso de reclamos vivos para la caza y en la concentración de aves, derogando las normas especificas de protección en relación a la gripe aviar.



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