El Instituto Universitario de Investigación en Gestión Forestal Sostenible apunta que la susceptibilidad y la respuesta de los árboles a la infección por Gremmeniella abietina varían en función de la región de procedencia de las semillas

En 1999 se detectó en bosques de repoblación de pino carrasco en las provincias de Palencia y Valladolid, una enfermedad nativa del norte de Europa. 

Se trata de la enfermedad que produce la infección de Gremmeniella abietina, un hongo que, cuando las condiciones climáticas y medioambientales le son favorables, puede llegar a producir brotes epidémicos. 

Aunque por el momento esta situación no se ha producido en España, científicos del Instituto Universitario de Investigación en Gestión Forestal Sostenible (IUGFS) de la Universidad de Valladolid (UVa) y el Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA), situado en el Campus de la UVa en Palencia, profundizan en el conocimiento de esta enfermedad que afecta actualmente a masas de pino carrasco en las provincias de Palencia y Valladolid.

El trabajo forma parte de la tesis doctoral de la investigadora Carmen Romeralo, del Grupo de Patología Forestal del IUFGS, dirigido por Julio Javier Díez, y en él ha colaborado también una científica del Centro de Investigación Forestal de Alnarp (Suecia) Johanna Witzell, experta en el estudio de la resistencia y la respuesta química de las plantas a la enfermedad.

Como explica Carmen Romeralo, el hecho de que Gremmeniella abietina sea una enfermedad del norte de Europa y también presente en Norteamérica hace pensar que haya podido ser introducida en España a través de planta de reforestación infectada.

“En estos momentos no es una enfermedad muy agresiva en nuestro país, está muy localizada y no supone una gran amenaza. 

Se ha localizado en algunas masas pero de forma muy dispersa y sin causar grandes daños.

 Sin embargo, en el norte de Europa cuando las condiciones de temperatura y humedad son favorables para la proliferación del hongo, puede producir brotes epidémicos, lo que significa que su población puede aumentar mucho y destruir grandes áreas de masa forestal, ya que tiene unas características que hacen que se reproduzca y expanda con gran rapidez", subraya, razón por la cual se está analizando en profundidad.

Diferencias en función de la región de procedencia

Uno de los aspectos que se ha investigado es si la región de procedencia de esta especie de pino influye en la susceptibilidad y la respuesta química a la enfermedad. Según apunta la investigadora, en cada zona geográfica de España el pino carrasco ha desarrollado unas características diferentes. Así, en función de la región de procedencia de la semilla, han estudiado si estas características específicas influyen en la susceptibilidad a la enfermedad.

“Esto es importante ya que, en el caso de que la enfermedad estuviera muy expandida y hubiera que decidir qué regiones geográficas se utilizan para reforestar un área determinada, se intentarían seleccionar las semillas de aquellas regiones de procedencia con mayor capacidad de hacer frente a la infección", subraya.

En primer lugar, los investigadores contactaron con el Centro Nacional de Recursos Genéticos Forestales El Serranillo (Guadalajara), el vivero central del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, que les proporcionó las semillas de las distintas regiones de procedencia. Posteriormente, sembraron y cuidaron las plantas durante 18 meses e inocularon el patógeno de forma artificial. Tras seis meses, cortaron las plantas a la mitad y observaron cómo había avanzado el patógeno.

“El hongo va produciendo una necrosis en los tejidos de la planta de forma que, viendo ese avance, se puede determinar si está más o menos afectada. También comprobamos cómo se activaba el sistema inmune de las plantas, es decir, cómo se defendían ante el ataque de este patógeno. Para ello, medimos diferentes niveles de compuestos químicos defensivos de la planta para ver qué diferencias existían entre las regiones de procedencia o si se defendían de forma diferente", concluye.

Los resultados de este estudio, publicado en la revista Plant Pathology, han puesto de manifiesto que no todas las plantas actúan de la misma manera, es decir, “que efectivamente existen diferencias entre las distintas regiones de procedencia". Los investigadores observaron que las plantas que crecen a mayor altitud en su lugar de origen son más susceptibles a la enfermedad, y que las procedentes del suroeste de la península también lo eran. 

Asimismo, encontraron que un compuesto, la naringenina, podría estar relacionado con la resistencia química de esta especie a la enfermedad.



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