Oceanía
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El Consejo de Gestión Pesquera del Pacífico Norte (NPFMC), organismo dependiente de Estados Unidos, ha decidido impedir la expansión de la pesca industrial en todas las aguas de Estados Unidos al norte del estrecho de Bering. Este paso, que representa una de las mayores medidas preventivas en la historia de la gestión pesquera, aliviará la presión ejercida sobre los ecosistemas oceánicos por el cambio climático. El área protegida es de casi 200.000 millas cuadradas, unos 518.000 km2, una superficie similar a la de España.

Cambio climático

El cambio climático provoca que el Ártico se caliente el doble de deprisa que el resto del planeta, lo que conduce a una drástica reducción del hielo marino y a otros cambios potencialmente catastróficos para sus ecosistemas. La pérdida del hielo marino no sólo amenaza al Ártico, sino al resto del planeta, ya que el Ártico desempeña un papel crítico en los patrones climáticos de todo el globo.

Además, el derretimiento del hielo marino abre las aguas que antes estaban cubiertas por hielo a nuevas actividades industriales. Los científicos, los conservacionistas y las comunidades locales del Ártico han expresado su preocupación porque temen que las alteraciones añadidas por actividades industriales como la pesca comercial de gran envergadura, los puertos comerciales o las plataformas de gas o petróleo puedan devastar los ecosistemas de la zona.

Pesca artesanal

La medida del Consejo no afecta, sin embargo, a la pesca artesanal tradicional desarrollada por las comunidades indígenas de la zona, que continuará siendo permitida. El Ártico es el hogar de poblaciones nativas que han vivido en armonía con su entorno desde tiempos inmemoriales, y también alberga más de una docena de especies de aves y mamíferos marinos y cientos de peces diferentes. Muchos de estos animales, incluyendo los osos polares, la ballena de Groenlandia y el éider de anteojos, aparecen en las listas de especies amenazadas o en peligro, debido, en parte, a los retos sin precedentes a los que se enfrenta el entorno ártico, que se encuentra en proceso de rápidos cambios.

El derretimiento del hielo marino y la huida hacia el norte de las poblaciones de peces aumenta la probabilidad de que la pesca comercial se expanda al Ártico. Una vez implementada, la decisión del Consejo evitará dicha expansión a menos que la ciencia demuestre que la pesca comercial no amenazará la salud de los ecosistemas del Ártico ni las oportunidades para el modo de subsistencia de las comunidades locales. Se espera que el Servicio Nacional de Pesca Marina estadounidense apruebe la decisión del Consejo y promulgue leyes definitivas para proteger el Ártico.



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