Esto ocurre, según EQUO, por las políticas fiscales de los diversos gobiernos, y muy especialmente por tres factores:

  • la permisividad frente al fraude fiscal generalizado de las altas rentas y de las empresas,
  • las sucesivas contrarreformas fiscales establecidas a partir de 1996 para desfiscalizar las rentas del capital,
  • y la fuerte reducción de ingresos fiscales derivados de la caída de la actividad inmobiliaria.

La presión fiscal española en 2009 se situó en el 30,7% del PIB, inferior en 7,6 puntos a la media de la UE-27 y 8 puntos por debajo de la media de los países que componen la zona euro. De tener una presión fiscal similar a la europea, se produciría un aumento en los ingresos fiscales de 80.000 millones de euros, lo que daría suficiencia al Estado para el cambio de modelo productivo que según EQUO se ha de llevar a cabo y evitaría los recortes sociales y de inversión pública.

En el mundo, y muy especialmente en Europa, se observa una fuerte correlación positiva entre presión fiscal y desarrollo económico y social. Los países con mayor recaudación mediante impuestos y cuotas sociales mantienen también un nivel más alto de desarrollo y bienestar.

En relación con las políticas de gasto, las prioridades puestas en el control del déficit -que no en una austeridad razonable y socialmente justa- entorpecen el paso a una economía productiva que solo se desarrollará si apuesta por procesos de mayor eficiencia, innovación y competitividad. La reciente reforma constitucional que ha puesto un límite al déficit, dificultará mucho más el cambio de modelo.

EQUO planteará modificar la Ley Orgánica prevista en la reforma constitucional, que fija el límite de déficit para el conjunto de las administraciones públicas en el 0.4% del PIB. Cambiar radicalmente la actual situación fiscal de España es el compromiso que se asume desde EQUO, y para ello proponen una serie de medidas que conformarán la Reforma Fiscal que el país necesita.



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