Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido

“Nos ha tocado gestionar una situación difícil y no seré yo quien oculte que el parque no cuenta con todos los medios necesarios, pero tenemos que enfocar correctamente el problema”. Con estas palabras ha comenzado el consejero de Desarrollo Rural y Sostenibilidad, Joaquín Olona, su intervención ante el patronato del Parque Natural de Ordesa y Monte Perdido.

En contexto de precariedad económica en el que nos encontramos, ha añadido, “se resienten los ámbitos con estructuras políticas e institucionales más débiles, y ese es nuestro caso”. Para el consejero, esta debilidad de los patronatos de los espacios naturales protegidos (ENP) es consecuencia de dos factores: la tecnocracia y el uso partidista de las ayudas. Ninguno de los dos contribuye a facilitar la creación de estructuras fuertes con habilidades para defender sus intereses en situaciones complicadas.

De ahí que uno de los objetivos del departamento sea reforzar la figura de los patronatos, para lo que este año se espera conseguir avances significativos, aunque ello también suponga algunos cambios normativos que pueden llevar más tiempo de ejecución.

A la hora de centrar el problema, Olona ha reconocido que evidentemente hace falta más dinero y que ha habido problemas administrativos a la hora de contratar el personal de mantenimiento. “Lo reconozco y lo asumo -ha señalado-, pero no debemos confundir las incidencias con el problema de fondo”.

Y este problema “no son los árboles cruzados en un sendero”, sino la regresión de la ganadería, de los pastos y de las actividades tradicionales, es decir, la despoblación, en palabras del titular de Desarrollo Rural.

En este sentido, ha insistido en la idea de fortalecer los vínculos entre el territorio y el parque y reforzar también el papel del patronato, “que debe ser el ejemplo de la gobernanza que necesitamos para todos los espacios naturales protegidos”.



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