En base a estos criterios, las pruebas deportivas quedarán limitadas a una por día, con el objetivo de poder controlar el cumplimiento de los condicionados y del impacto sobre el Parque y asegurar la disponibilidad de medios asistenciales. Además, se evitarán la celebración de pruebas en los días de máxima afluencia.

Estas carreras no podrán desarrollarse de manera extraviaría, es decir, sólo se podrá correr por pistas y senderos ya existentes, y además se establecen zonas y periodos de restricción para evitar molestias a las aves amenazadas. Las pruebas, por tanto, estarán vedadas en función de los periodos de cría y reproducción y las zonas en las que están establecidas las parejas de águila imperial, buitre negro, águila real y demás especies amenazadas. No obstante, estas zonas de restricción apenas afectan a la cuarta parte del Parque Nacional y su Zona Periférica de Protección.

Para reducir el impacto al medio, las salidas y llegadas deberán estar situadas fuera del Parque Nacional y, a ser posible, en cascos urbanos de los pueblos del Área de Influencia Socioeconómica. Se entiende que las salidas y las llegadas son los puntos de máximo impacto por la concentración de participantes y de la organización.

Fianzas y limitación de participantes

La Comisión de Gestión del Parque ha incluido entre los requisitos para la celebración de pruebas el establecimiento de fianzas para poder tener medidas de control efectivas de los condicionados. Así, el importe de estas fianzas debe ser como mínimo proporcional al coste de reparación del daño potencial que se pueda hacer al medio.

Además, la organización deberá impulsar la concienciación ambiental entre los participantes y proceder al control individualizado del material entregado en los avituallamientos a cada corredor, de forma que se verifique al final de la prueba que no se ha abandonado en el monte. El número de participantes quedará limitado a un máximo de 600, de forma que se pueda hacer compatible la práctica deportiva con la calidad esperada de la visita a un Parque Nacional.

El ordenamiento del uso público constituye una de las grandes prioridades del Gobierno de la Comunidad en todos sus Espacios Naturales Protegidos, y especialmente en el caso del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama. Este espacio dispone en su vertiente madrileña de 4 centros de atención al visitante, 21 áreas recreativas a lo largo de todo su Área de Influencia Socioeconómica y más de 800 kilómetros de caminos y sendas.

Actualmente, la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio ha concluido ya la señalización de 22 rutas ciclistas para facilitar la práctica de la bicicleta de montaña y el conocimiento del Parque mediante este modo de transporte. Estas vías tienen un ancho en su práctica totalidad superior a los tres metros, de forma que se minimiza el impacto al medio y hace posible compatibilizar deporte y conservación.



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