En su catequesis a peregrinos de todo el mundo subrayó que «la naturaleza no es una propiedad de la que podamos abusar a nuestro antojo, ni mucho menos es la propiedad de unos pocos, sino un don de todos, que debemos custodiar».

El Santo Padre advirtió que todos los abusos terminan pasando factura, muchas veces a personas inocentes que no han causado el daño ecológico pero terminan siendo sus víctimas. Y recordó que «según el dicho popular: Dios perdona siempre, los hombres algunas veces, la naturaleza nunca».

Hablando al margen del texto escrito, el Papa realizó una apasionada defensa de la naturaleza y de la persona humana como «uno de los dones del Espíritu Santo, el don de ciencia, que nos hace descubrir cómo la belleza y la inmensidad del cosmos nos habla del Creador».

“La creación no es propiedad nuestra, ni, menos aún, sólo de algunos, sino un don maravilloso que Dios nos ha dado para que la cuidemos y la utilicemos con respeto en beneficio de todos”.

Y entones añadió: “Si destruimos la creación la creación nos destruirá a nosotros. Dios perdona pero la naturaleza no”.



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