Entre las especies recolectadas para el análisis hay setas comestibles procedentes de áreas boscosas no contaminadas de la provincia de Ciudad Real. El estudio determina que la máxima concentración de metales pesados se encuentra en la especie rebozuelo.

El rebozuelo es la especie más tóxica

Los rebozuelos son hongos que se asocian a la parte externa de las raíces de las plantas e intercambian nutrientes con ellas, teniendo un contacto directo con los minerales del suelo
 
Hay que decir que pequeñas concentraciones de estos metales no producen daños aparentes en el ser humano. El problema viene cuando estas sustancias se acumulan tras una ingestión continuada, como puede ocurrir con el rebozuelo. Los investigadores afirman que esta especie “es una seta muy apreciada en los platos de cocina europea”.

El estudio sugiere que “en algunos suelos contaminados, las setas podrían alcanzar concentraciones de elementos tóxicos que harían desaconsejable su consumo”.



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