En una reunión de información a los miembros de ese Organismo, Flory informó de que los niveles de cesio vertidos al mar han descendido gradualmente desde el comienzo de la crisis nuclear poco después del terremoto y tsunami del 11 de marzo.

Sin embargo, los de yodo han aumentado y marcaron un pico el 2 de mayo.

Flory también dijo que los técnicos han podido comprobar que en la actualidad no existen filtraciones del agua contaminada que está en la planta.

Además, señaló que la compañía eléctrica Tepco, operadora de la central, continúa los trabajos para enfriar los reactores nucleares y las piscinas de combustible, mientras que el Gobierno mantiene las restricciones al consumo de ciertos alimentos en cinco prefecturas, incluida la de Fukushima.



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