"El estado de emergencia se declarará con el fin de habilitar y poner en práctica, con la mayor rapidez posible, las medidas necesarias para evitar el vertido en el mar de las más de 2000 toneladas de combustible procedente de los depósitos", reiteró ayer el ministro de Medio Ambiente italiano Corrado Clini, sobre la recuperación de la nave de del Costa Concordia que naufragó cerca de isla de Giglio.

"Debemos proceder con urgencia, más rápido de lo permitido por los procedimientos habituales. El Gobierno ha pedido a la empresa que envíe el plan de trabajo para vaciar el depósito, y en un plazo de 10 días poder retirar el barco".

El ministro confirmó que existe la posibilidad de que el buque hunda aún más. En este caso, la hipótesis más viable sería "tapar el agujero creado. Esto permitiría arrastrar el barco lejos del punto donde está ahora. Pero de momento, no sabemos si es una opción”. Si esto ocurriera, las intervenciones se complicarían aún más. Abandonar el barco en el fondo marino podría ser otra opción, pero tal como remarcó el ministro Clini "estamos en una situación en la que hay varios escenarios. No estamos en condiciones de decir que es más probable".

Para evitar que desastres como el de la isla de Giglio se puedan repetir, el ministro ha anunciado que "en las próximas horas, sobre la base de las normas existentes y en base a las evaluaciones que se han recogido, se pondrán en marcha una serie de medidas preventivas". Entre otras acciones, el ministro propondrá un acuerdo a las compañías de cruceros, “un plan de trabajo y dirección de las rutas con el fin de gestionar de forma sostenible en áreas de interés ambiental". Respecto a la Región de la Toscana "hemos acordado que las instituciones nacionales deben evaluar todos los posibles procedimientos de la legislación vigente para regular el tráfico marítimo en la costa de Toscana".



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