¿Cómo ha influido el ser humano en las últimas catástrofes climáticas?

Las evidencias del nefasto impacto del ser humano sobre el medio ambiente son evidentes. No solo eso, sino que negar su implicación en el cambio climático es una irresponsabilidad que le puede costar la vida a muchas especies que cohabitan en el mismo planeta que él. Evidenciar la huella humana sobre el entorno es clave para entender el presente y mejorar el futuro y parte de la comunidad científica centra sus esfuerzos en este ámbito.

Desde el 2000, un nuevo campo de investigación se dedica a explorar la relación entre ser humano y condiciones climáticas extremas, como inundaciones, olas de calor, sequías y tormentas. Conocido como “atribución extrema de eventos”, el campo ha ganado impulso, no sólo en el mundo de la ciencia, sino también en la sociedad y en los medios de comunicación. 

En este trabajo, realizado por la plataforma Carbon Brief, solo se analizan los más de 140 estudios sobre eventos meteorológicos extremos, como el tifón Haiyan (que acabó con la vida de más de 10.000 personas en Filipinas en 2013) hasta la sequía en California (que duró cinco años y obligó al Estado a declarar el estado de emergencia). Los informes incluidos van desde las lluvias récord que cayeron en Louisiana el verano pasado hasta la mortal ola de calor de 2003 en Europa.

De entre todos estos estudios publicados y analizados, el informe y posterior mapa realizado por esta web especializada en ciencia climática determina que el 63% de los fenómenos extremos tuvieron lugar o fueron más graves por culpa del ser humano. De todos ellos, casi la mitad (46%) representan olas de calor, las sequías son el 21% y las fuertes lluvias o inundaciones, el 14%.

El mapa muestra, geolocalizado, cada uno de los informes sobre los que están basadas dichas conclusiones. En España, por ejemplo, se destaca la sequía y se relaciona ésta con la influencia del ser humano. “Hay una tendencia hacia un Mediterráneo más seco para el período 1970-2010 en comparación con 1901-70, y tal tendencia ha sido parcialmente impulsada por las emisiones antropogénicas de gases de efecto invernadero y aerosoles”, destaca el estudio.



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