Fenómenos de inundaciones y riadas como las que se repiten en el levante español, y que en los últimos días afectan especialmente a Ceuta y Melilla, podrían reiterarse e incluso agravarse debido, entre otras causas, a una planificación urbanística deficiente, donde priman el urbanismo salvaje o a la falta de prevención ante la orografía, a los fenómenos meteorológicos o incluso al calentamiento global, según denunciaron hoy en declaraciones a Europa Press prestigiosos científicos.

En ese sentido, el investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Gerardo Benito, experto en inundaciones, reconoció que estos eventos se deben, por una parte a los fenómenos meteorológicos como la “gota fría” pero además otras causas de tipo orográfico y urbanístico “agravan la situación”.

También, explicó que aumenta el fenómeno de la escorrentía (el agua que corre por el terreno debido a que la tierra no es capaz de filtrar o absorber todo el agua de lluvia) y señaló que eso se debe a que “donde había suelo ahora hay asfalto” y en numerosas ocasiones no se respeta la orografía original de los cauces de los ríos. “Antes no se construía por donde transcurría el agua, pero si se edifican calles donde antes había ríos, éstas se revertirán y volverán a ser lo que eran antes”, dijo.

Igualmente, indicó que existe una “falta de previsión” porque no se realizan las limpiezas de cauces con la periodicidad suficiente, pero señaló que éstas deben “limitarse a cierto grado” porque la vegetación de ribera también sirve para contener el flujo del agua y evita la erosión de los bancos del río.

EL URBANISMO AUMENTA EN UN 6% EL RIESGO

Por otra parte, subrayó que los daños que causa el urbanismo sobre el riesgo de las inundaciones se ha multiplicado en un seis por ciento, mientras que por los fenómenos meteorológicos o bien por el calentamiento global, esos riesgos se han incrementado en un tres por ciento.

Asimismo, recordó que la directiva europea obliga a las comunidades autónomas y al Gobierno a presentar un mapa de riesgo de zonas inundables antes de 2010 e insistió en que “cuanto más urbanismo haya, más susceptible es esa zona de que se generen daños, especialmente en el Mediterráneo” por lo que recomendó un urbanismo “más meditado, y la planificación más organizada”.

Por su parte, el también investigador del CSIC, Carlos Priego, del Instituto de Estudios Sociales Avanzados de Córdoba, insistió en que antiguamente las poblaciones se enclavaban en zonas “muy propicias” pero que ahora el asfalto “ha ido ganando terreno” y el hormigón avanza frente a los espacios verdes “cada vez más reducidos”.

Así, añadió que la permeabilidad de la tierra así como la cantidad de agua que mediante la escorrentía llegue a los cauces dependerá del tipo de plantas, del número de parques públicos, de calles de aceras con árboles, o del cuidado de las riberas de los ríos. “Se deberían respetar los cauces naturales, porque el agua siempre retorna a sus orígenes”, acotó.

Mientras, el presidente del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, Edelmiro Rúa, afirmó que aunque no se puede dimensionar una infraestructura “solo por un fenómeno que se produce una vez cada tres años” o que no está previsto en las estadísticas de planificación de construcciones, “está claro que los humanos no escarmentamos”. “En el Mediterráneo las riadas se han llevado aguas de las torrenteras y a los pocos meses se vuelve a edificar en esas zonas”, agregó.

Rúa indicó que las infraestructuras deben dimensionarse “con amplitud” y que es preciso evitar construir en las márgenes de los ríos. Sin embargo, denunció que la planificación se ve en ocasiones desbordada por aspectos económicos y que terrenos en los que no se debería edificar, finalmente se califican como urbanizables.

Finalmente, entre las ciudades con mejor planificación urbanística destacó la que se realizó a mediados del siglo XX en Barcelona, las actuaciones de los últimos años en la zona de la ría de Bilbao que calificó de “modelo de urbanización”, así como la de siglos anteriores en Madrid o la de Sevilla que “se quedó a medio camino”.



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