Este miércoles 22 de julio se aprobó en el Parlament catalán la ley para prohibir los animales salvajes en los circos, refrendado favorablemente por el 79% de la cámara. El texto establece un periodo de adaptación de 2 años para que las empresas circenses vayan reubicando a los animales en los casos en que fuera necesario.

Puesto que la ley refiere únicamente a animales salvajes, en los próximos dos años un observatorio de expertos evaluará si las condiciones del circo son viables para que animales domésticos y domesticados (perros, conejos, caballos, cabras, pájaros…) puedan mantenerse dentro de los espectáculos circenses o, por el contrario, tenga que ampliarse la prohibición para excluirlos de los circos. 

Esta ley es el resultado inevitable de un camino que iniciaron las organizaciones Anima Naturalis, FAADA y Libera! en el que municipio tras municipio se declararon hasta 103 localidades catalanas libres de circos con animales, dejando un mapa realmente complicado para la instalación de los circos en Cataluña.

Multitud de estudios han consumado que los animales en los zoos viven en condiciones que atentan directamente contra su naturaleza. Suelen ser animales necesitados de mucha actividad a los que se fuerza a pasar encerrados hasta 23 horas al día, expuestos a itinerancia constante en camiones oscuros, privados de necesidades básicas de socialización y coaccionados a llevar acabo comportamientos antinaturales aprendidos mediante la fuerza. Tanto es así que casi la totalidad de los animales utilizados en circos desarrollan comportamientos compulsivos conocidos como estereotipias (por ejemplo, moviéndose en círculos repetitivamente).



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