En su intervención, el Director General ha abogado por el reconocimiento general de la importancia de las Dehesas, así como por la necesidad de buscar fórmulas de diversificación económica y nuevos usos.

Para asegurar las dehesas, que actualmente ocupan 3,5 millones de hectáreas, Jesús Casas ha destacado que es necesario ser innovadores y hacer política territorial rural integral, en donde se integren aspectos agrarios, forestales y sociales.

Programas específicos para las dehesas

Asimismo, también ha resaltado que se debe conformar programas singulares y específicos sobre las dehesas y que han de ser muy sencillos; ya que en las últimas décadas se ha efectuado un cambio en el mundo rural, en el modelo de uso y de titularidad, que también han experimentado las dehesas.

Las dehesas, ha indicado Jesús Casas, son formaciones culturales arboladas abiertas, auténticos bosques frutales en donde la práctica de uso tradicional, fundamentalmente asociada al patrón ganadero, se ha armonizado con la conservación de los valores naturales, hasta el punto de presentar un  resultado equilibrado en donde los procesos naturales articulan un sistema probablemente más valioso ambientalmente que el propio ecosistema primigenio.

Se trata de espacios de sostenibilidad, ejemplos de integración sectorial y territorial pero, al mismo tiempo, lugares frágiles en donde únicamente el mantenimiento del uso, en los términos de su viabilidad, puede asegurar su funcionalidad.

El Director General ha precisado en su intervención que conservación significa gestión y en este sentido el sistema presenta actualmente determinados riesgos que es preciso evitar.

Un bosque “domesticado”

Jesús Casas ha indicado que se trata de un bosque “domesticado” que sigue manteniendo los elementos estructurales propios y, en consecuencia, su biodiversidad. El Director General también ha subrayado que el mantenimiento de los valores de la estética, del paisaje y de su carácter de vertebración territorial está asociado tanto al mantenimiento de un manejo tradicional, dentro de los límites admisibles, como a rodear el sistema de actividades viables en un contexto de equilibrio territorial. La dehesa solo tendrá futuro, ha señalado, si lo tienen los territorios sociales donde están presentes, y quizá una de las mejores formas de conservar las dehesas es dar viabilidad a los territorios.

Por último ha recalcado la singularidad que suponen las dehesas en el contexto mundial, dado que son, probablemente, los únicos sistemas propios y característicos de la península ibérica que no tienen presencia en otros territorios. Asimismo, el Director General ha indicado que la búsqueda de la viabilidad de las dehesas es el más genuino ejemplo de cómo articular una nueva política de desarrollo rural sostenible de base territorial, desde la integración de las administraciones, los sectores, y las capacidades.



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