El estudio, publicado en la revista Nature y denominado "Evaluación del nitrógeno europeo" (European Nitrogen Assessment, ENA), revela que la emisión de N2O procedente del suelo forestal es al menos dos veces más elevada que la cifra prevista por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). Los hallazgos, nada halagüeños, también se expusieron con motivo del congreso internacional "Nitrógeno y cambio global 2011", celebrado en Edimburgo (Reino Unido) entre los días 11 y 15 de abril.

En el estudio ENA han participado doscientos especialistas de entidades científicas y organismos políticos de veintiún países. Los datos recabados indican que, de media, el 4% del nitrógeno reactivo de la atmósfera se convierte en N2O que es reabsorbido por la atmósfera. A diferencia de lo estimado por el IPCC, un único kilogramo de N2O ejerce un efecto invernadero 300 veces superior al de la misma cantidad de dióxido de carbono (CO2).

Especialistas en la materia aseguran que los compuestos de nitrógeno reactivo son en su mayor parte de origen antropogénico. Parte de ellos se convierte en N2O, el tercer agente químico que más contribuye al efecto invernadero.

Los investigadores han observado que en una zona forestal de 188 millones de hectáreas, entre los años 1860 y 2000, la deposición de nitrógeno reactivo aumentó nada menos que 1,5 millones de toneladas al año, lo que equivale a un incremento anual de nada menos que 8 kg de nitrógeno reactivo por hectárea de bosque.

La aplicación de fertilizantes agrícolas contribuye al aumento del nitrógeno reactivo emitido a la atmósfera. Este aumento se atribuye también a la volatización de amoníaco y a las emisiones de N2O procedentes de la quema de biomasa y combustibles fósiles.

Además de incrementar las emisiones de N2O procedentes de suelos forestales, nocivas para el clima, la mayor deposición de nitrógeno reactivo en los bosques provoca una disminución de la diversidad de especies animales y vegetales. El aumento de las emisiones de nitratos también afecta al suministro de agua.

El ENA, un estudio pionero que analiza los múltiples peligros que plantea la contaminación por nitrógeno, hace especial hincapié en la repercusión del nitrógeno en Europa por cuanto se refiere al cambio climático y la pérdida de biodiversidad, especificando las regiones en riesgo.

En alusión a la importancia de reducir las emisiones de nitrógeno, el Dr. Mark Sutton, del Centro de Ecología e Hidrología del Reino Unido, declaró: "Éste es un hallazgo de suma importancia. De él se deduce que la emisión de nitrógeno a la atmósfera por parte de la industria y la agricultura ejerce un impacto mucho mayor del que se suponía en las emisiones de gas nitroso procedentes de los suelos. Es un argumento más que subraya la gran importancia de reducir las emisiones de óxidos de nitrógeno y amoníaco para proteger el clima, la calidad del aire y la biodiversidad".

Por su parte, el profesor Klaus Butterbach-Bahl del Instituto de Tecnología de Karlsruhe (KIT, Alemania) aseguró en la presentación del estudio ENA: "La actual tasa de deposición de nitrógeno reactivo atmosférico es excesivamente elevada". Este investigador del KIT es además director del Departamento de Investigación Medioambiental Atmosférica del Instituto de Meteorología e Investigación Climática (IMK-IFU, Alemania) y autor sénior del capítulo del ENA dedicado al peligro que supone el nitrógeno reactivo para el equilibrio en las emisiones de gases de efecto invernadero en Europa.

En una investigación relacionada, el propio profesor Butterbach-Bahl y sus colaboradores aseguran que las concentraciones atmosféricas de N2O se han disparado "desde la época preindustrial por la injerencia humana en el ciclo global del nitrógeno, siendo la ganadería una de las principales fuentes".

Esta investigación fue financiada en parte por el proyecto NITROEUROPE ("El ciclo del nitrógeno y su influencia en el balance de gases de efecto invernadero en Europa"), al que se adjudicaron casi 17 millones de euros por medio del área temática "Desarrollo sostenible, cambio planetario y ecosistemas" del Sexto Programa Marco (6PM) de la UE.



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