El número de muertos por la avalancha de lodo y piedras ocurrida en la provincia china de Shaaxi, en el norte del país, ha ascendido a 261, mientras continúan las labores de limpieza y búsqueda de los cuerpos diez días después de la tragedia.

El último fallecido encontrado era un hombre, cuyo cuerpo se encontraba a más de 30 metros de lugar donde reventó el dique de retención de sedimentos. Todavía quedan al menos diez personas desaparecidas bajo el lodo y los escombros.

El accidente se produjo cuando las inundaciones precipitaron la rotura del dique de una mina que había estado siendo utilizado para descargar desechos sin autorización. Los hechos habían sido denunciados en febrero, aunque las autoridades no tomaron ninguna medida.

El desastre ha terminado costándole el puesto al gobernador de Shanxi, donde los escándalos y la corrupción en torno al negocio de las minas son frecuentes.

Los responsables provinciales de seguridad laboral han anunciado que se pondrá en marcha este año una campaña para inspeccionar todos los diques de retención existentes, en total 553.

Mientras tanto, en la provincia de Sichuan, según ha informado la prensa local, se sigue trabajando en la búsqueda de supervivientes en la localidad de Xichang, donde se produjo el jueves otro corrimiento de tierras por las fuertes lluvias, en el que murió una persona.



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