El recrudecimiento de la actividad del volcán Chaitén obligó hoy a las autoridades chilenas a ordenar la "evacuación no voluntaria" desde la ciudad del mismo nombre y los poblados cercanos, ubicados a unos 1.300 kilómetros al sur de Santiago.

Acompañada de varios seísmos y fuertes ruidos subterráneos, una densa columna de material volcánico particulado, estimada en 12 kilómetros de altura, dio cuenta de la gravedad de la situación, que motivó que unas 500 personas que aún permanecían en los lugares afectados, principalmente en las ciudades de Chaitén y Futaleufú, a ser evacuadas en ocho embarcaciones de la Armada.

Fuentes vinculadas a los operativos de rescate confirmaron que en la zona sólo permanecen 52 policías a la espera de ser rescatados del lugar.

En medio de escenas de gran dramatismo, los habitantes de la zona, eminentemente campesinos y pequeños agricultores, fueron obligados a dejar sus casas, animales y otras pertenencias, pues la prioridad es salvar sus vidas.

La densa nube de humo volcánico, que se desplaza incluso hasta la vecina Argentina, mantiene prácticamente a oscuras la zona del volcán, donde la capa de cenizas supera los 40 centímetros. Hay algunos registros de que la ceniza ya llega acompañada por material sólido incandescente, aunque se ha descartado que se trate de lava volcánica.

Expertos vulcanólogos y agrícolas han señalado que, debido al material particulado, las pérdidas en terreno son totales y definitivas y las autoridades locales analizan la posibilidad de refundar la ciudad en otro lugar.

Desde Santiago, hasta donde regresó anoche procedente de la zona sureña afectada por el volcán, la presidenta Michelle Bachelet, confirmó la evacuación y que la prioridad del Gobierno es salvar las vidas de los habitantes.

"Si sale lava del volcán demora 20 minutos en llegar a Chaitén, por lo que está establecido un mecanismo de evacuación en 15 minutos que permita salvar con vida a los escasos residentes que aún permanecen en ese sector y sobre todo a miembros de las Fuerzas Armadas, Carabineros, que estaban cuidando y protegiendo a la ciudad de Chaitén", dijo la mandataria.

Por su parte, la ministra de Agricultura, Marigen Hornkohl, hizo un llamamiento a la calma a los productores afectados por la erupción del volcán Chaitén, puntualizando que el Gobierno respaldará a quienes sufran pérdidas producto de este fenómeno, a través de la entrega de bonos y la condonación de deudas, entre otras acciones.

"Las cosas se están haciendo de manera ordenada y tranquila y, cuando haya pérdida de bien material, ellos no van a quedar solos o abandonados", afirmó la ministra, quien confirmó que si los pequeños campesinos pierden sus animales, recibirán nuevas cabezas de ganado y que sus deudas financieras con el Estado serán condonadas para ayudarles a volver a empezar.



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