El proyecto DROPSA pretende reducir y prevenir los daños provocados por plagas y patógenos a los cultivos de frutales. Sobre todo se centra en Drosophila suzukii (D. suzukii), o mosca del vinagre de alas manchadas. D. suzukii es una mosca originaria de Asia que tiene predilección por las cerezas y otros frutos rojos y cuya llegada a España en 2008 está bien documentada. Desde entonces se ha propagado y establecido en la mayoría de países europeos. Sus hembras depositan sus huevos en el fruto; una vez eclosionados, sus crías lo devoran.

El proyecto trabaja también en otros patógenos como Pseudomonas syringae pv. Actinidiae, Xanthomonas arboricola pv. pruni y Xanthomonas fragariae, causantes de la peca bacteriana y la mancha foliar.

«Este es un proyecto innovador que reúne a especialistas de primer orden en gestión integral de plagas y enfermedades de frutales. Mediante su colaboración, confiamos en alcanzar soluciones vanguardistas que permitan reducir al mínimo y prevenir los daños sufridos por los cultivos frutales», declaró en una nota de prensa Neil Audsley, especialista en endocrinología de insectos en Fera y coordinador del proyecto. Tales soluciones pueden ser productos químicos, compuestos antimicrobianos y agentes de control biológico innovadores y efectivos que se conjugarían para conformar una estrategia integral de gestión de plagas.

DROPSA se divide en dos etapas; en la primera se determinarán los posibles mecanismos de introducción y propagación de estas plagas para, a continuación, articular estrategias y recomendaciones con vistas a frenarlas y prevenirlas. El equipo responsable realizará una evaluación exhaustiva de los ciclos vitales de las plagas y los patógenos, de su capacidad de dispersión, su interacción con los vegetales y, por último, sus enemigos naturales.

«Los conocimientos y la información que recabemos se emplearán en conformar soluciones prácticas, rentables y sostenibles que puedan aplicarse a escala amplia en el sector de la UE dedicado a los frutales», añadió Audsley.

El equipo confía en que sus hallazgos ayuden a prevenir la propagación de las plagas y los patógenos objeto de estudio y también la introducción en Europa de otras plagas y patógenos nocivos para los frutales.

Este proyecto dotado de 6 millones de euros estará en marcha hasta 2018. En él participan Fera y otros veinticinco socios de índole nacional e internacional, incluyendo a expertos de prestigio mundial procedentes de Europa, Norteamérica, Nueva Zelanda, China y Japón.



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