El aumento en el coste, que podría alcanzar los 55 euros por tonelada, se deberá a que los acuerdos para reducir emisiones para evitar el cambio climático, como el Acuerdo de París, en vigor desde 2016, provocarán que el proceso de producción del carbón no sea rentable.

Mark Lewis, miembro de Carbon Tracker, -especialistas financieros que hacen que el riesgo climático sea visible en los mercados financieros-, aseguró en el informe que el carbón no podrá adherirse al objetivo de limitar el calentamiento anual por debajo de 2 grados centígrados, pero apuntó que este tipo de energía tiene un papel importante que desempeñar.

“El carbón tiene un peso importante en la limitada cantidad de dióxido de carbono que se puede almacenar en la atmósfera. El espacio que queda en ella para las concentraciones de gases de efecto invernadero tiene que tener un precio acorde con ello”, añadió.

Más contaminación, más precio

Esto quiere decir que cuanto más se traten de reducir las emisiones de gases a la atmósfera, mayor coste tendrán los carburantes contaminantes para evitar, a través del precio, que se continúen usando. Este incremento en los precios provocará que países como España, Alemania, Italia y Holanda dejen de consumir carbón para utilizar gas.

Los altos precios de esta fuente de energía también acelerarán el desarrollo de sistemas de almacenamiento de energía. El análisis señaló que la tonelada de carbón puede alcanzar los 15 euros por tonelada para el segundo semestre de 2018, veinte euros en 2019 y entre 25 y 30 euros para 2020 y 2021.

Fuente: El Confidencial,



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