El Consejo de Seguridad Nuclear confirma que se produjo una fuga de agua, aunque no tuvo "impacto radiológico" El suceso se produce un mes después del escape de Ascó, tras el cual tuvo que examinarse a centenares de personas

El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ha confirmado que el pasado viernes se registró un nuevo incidente en la central nuclear del Almaraz I, en Cáceres. Según el CSN, se trató de una fuga de agua, se debió a un "error humano" y no tendría graves consecuencias, ya que al no haber "impacto radiológico" no habría afectado ni a los trabajadores de la central ni la población del entorno. Por contra, desde la organización ecologista Greenpeace se asegura que los que se produjo fue un fuga "altamente radiactiva".

El CSN confirmó el sábado que "durante la preparación de la carga de combustible en la central nuclear de Almaraz I y mientras se estaba efectuando el llenado de agua de la cavidad de recarga se produjo, por fallo humano, el rebose de la cavidad". Mientras que el CSN calificaba el hecho como "de escasa importancia para la seguridad", Greenpeace aseguraba el mismo sábado que la fuga de agua es "altamente radioactiva", contraviniendo así el mensaje tranquilizador difundido por la central y el CSN.

Aprecia el consejo que "el agua que había rebosado se recogió y confinó a través de los sumideros del edificio" y que "está siendo tratada por el sistema de tratamiento de residuos líquidos de la planta". Una vez limpiadas las paredes por las que resbaló el agua hacia los sumideros internos "la central continuó los trabajos programados con normalidad". La central se encuentra ahora en parada por recarga de combustible "por lo que no había combustible en la vasija del reactor".

Sin impacto radiológico

Asegura el CSN que "por precaución", la central "desalojó a todos los trabajadores presentes dentro del recinto de contención" y que "ninguno resultó contaminado, ni se produjo ningún tipo de impacto radiológico en el exterior".

Precisa el órgano de vigilancia nuclear que dos inspectores residentes del CSN, presentes en la central en ese momento "han conocido la incidencia y seguido su tratamiento".

Califica al suceso "de escasa importancia para la seguridad" y asegura el CSN que "no requiere que el titular lo notifique al no cumplir ninguno de los requisitos establecidos en la Instrucción del CSN IS-10 sobre sucesos notificables que se encuentra a disposición del público en la página web del organismo regulador".

Un mensaje que no coincidía con las apreciaciones de Greenpeace, organización ecologista para la que este suceso "vuelve a evidenciar la ineficacia y la falta de transparencia" del CSN. Y es que Greenpeace se pronunciaba antes de que el CSN hiciera pública su nota informativa sobre el suceso. Desde Greenpeace se precisaba que en torno a las cinco de la madrugada del viernes 2 de mayo se produjo una fuga de agua del circuito primario de la vasija del reactor nuclear de la unidad 1 de Almaraz , fuga que califica de "altamente radiactiva". "A falta de datos concretos, se sabe que una gran cantidad de agua radiactiva inundó el suelo del edificio y, desde ayer, una empresa subcontratada se encargaba de recoger el agua contaminada" señala la organización ecologista.

Larga lista

Para Greenpeace el suceso de Almaraz "es el último caso de una larga y creciente lista de sucesos que afectan seriamente a la seguridad de las centrales nucleares". Aludía así al reciente escape radiactivo de la central de Ascó, a causa del cual fueron destituidos los responsables de la central, la rotura de barras de control de la central nuclear de Trillo y la pérdida de piezas metálicas dentro de la vasija de este reactor.

Este nuevo suceso se produce un mes después de una fuga en la central de Ascó, en Tarragona, que acabó con la destitución del director de la central y del jefe de servicio de protección radiológica. La gravedad de aquel escape, que un primer momento fue catalogada de nivel 0 (en una escala de peligrosidad del 0 al 7), fue luego elevada por el CSN al nivel 2 y a la categoría de incidente , que no se daba en España desde hacía tres años. Centenares de trabajadores y visitantes de la planta fueron examinados en busca de contaminación radiactiva.



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