¿Cansado de ver cómo se incrementa tu factura de la luz e incapaz de transitar hacia un modelo más sostenible por el precio de los paneles? Si es tu caso, existen alternativas, cómo fabricar tu propio panel solar. Con estos simples pasos, una tienda de bricolaje cerca, e Internet para comprar online los materiales que te falten, no necesitarás ser un experto en energía solar para hacerte con tu propio sistema doméstico.

Guía para fabricar tu propio panel solar

Materiales necesarios para tu panel solar

Antes de ponerte a fabricar el panel, necesitarás bastantes materiales. La buena noticia es que en cualquier tienda de bricolaje o a través de la web podrás adquirirlos sin dificultad. Esto es todo lo que te hará falta para un panel como el que se construyó en este proyecto.

El precio total, sorprende: poco más de 211 dólares. Con esto, un sistema con dos paneles solares, inversor y medidor saldría por alrededor de 440 dólares.

  • 28 células solares.
  • 2 láminas de cristal.
  • Diodo rectificador de 6 amperios.
  • Marco de aluminio de 30 x 30 x 3.
  • Cable plano de 5 milímetros.
  • Cinta de 2 milímetros.
  • Silicona.
  • Crucetas para azulejos.
  • Caja de conexión.
  • Soldadora.
  • Bloque terminal.
  • Tubo termoretráctil.

Para tener el sistema completo, tendrás que añadir a la lista el inversor y, si este no tiene medidor de rendimiento, un equipo de medición del consumo eléctrico.

Instrucciones

1. Manos a la obra

Ahora que ya lo tienes todo, es momento de ponerse manos a la obra. Para ello, puedes comenzar por soldar las células siguiendo el diagrama de la serie, hasta que tengas tu panel. En el caso de este ejemplo, se ha optado por un módulo de cuatro franjas, con siete células en cada una de ellas. Sin embargo, puedes adaptar la forma en función de las características del lugar en el que lo vayas a colocar.

Acto seguido, pon un poco de silicona en la parte trasera de las células y adhiérelas a una de las láminas de cristal. Añade pegamento si quieres reforzar la adherencia.

Una vez se seque bien, coloca el panel por la otra cara e instala una cruceta para azulejos entre cada una de las células si quieres dotar de mayor rigidez al sistema. Acto seguido, aplica silicona alrededor del borde del cristal y pega la otra lámina, de manera que las células queden entre ambas.

2. Proceso de secado

Una vez finalizada la fase de construcción, tendrás que esperar a que el panel se seque durante al menos un día. Si ha quedado algún hueco entre ambos cristales, ahora puedes aprovechar para cerrarlo con más sellador, aunque entonces necesitarás prolongar el proceso de secado, que puede alcanzar hasta los tres días.

Finalmente, si quieres proteger los cristales del panel, puedes colocar alrededor un marco de aluminio que fortalecerá aún más la estructura.

3. Colocar la caja de conexión

Para que todo marche, necesitarás que el sistema esté conectado. Así, en este paso tendrás que instalar una caja de conexiones en el panel, preferiblemente en su parte trasera.

En ella debe estar el positivo y el negativo del módulo, de manera que pueda conectarse con el inversor (siguiente paso). Para evitar que el flujo de corriente se dirija hacia el panel cuando esté en producción, se puede incluir un diodo entre el positivo del panel y el del inversor que, precisamente, ayudará en ese objetivo.

4. Inversor y medidor de rendimiento

El siguiente paso para que el sistema doméstico sea completo es hacerse con un inversor compatible y que se adapte a la cantidad de energía que esperas captar. Como puedes ver, para el proyecto original bastó con un sistema de 100 W de capacidad para convertir buena parte de la energía captada por los tres paneles diseñados.

Si el inversor no está dotado de un medidor de rendimiento que te ayude a saber la salida de corriente, puedes adquirir en superficies de bricolaje o a través de la web un sistema de medición de consumo eléctrico que, pese a estar diseñado para aparatos eléctricos, servirá también para paneles solares.

5. Puesta en marcha

Si has seguido todos estos pasos, ya solo te quedará poner tus paneles a trabajar en la mejor ubicación de la que dispongas y empezar a captar y a convertir energía. Revisa el comportamiento habitualmente y, si ves que la tensión máxima de salida de los paneles se ha alcanzado, es que todo marcha y que tu sistema casero funciona al nivel de los comerciales.

Quedará por despejar el interrogante de la vida útil del panel, que se irá aclarando con el tiempo. Hasta entonces, el ahorro que ha supuesto la fabricación frente a la compra te ayudará a que recuperes la inversión mucho más rápido.

Fuente: EcoInventos,

Artículo de referencia: https://ecoinventos.com/guia-para-fabricar-tu-propio-panel-solar/,



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