Bajo la dirección del Instituto de Investigación en Energía de Cataluña (IREC), los socios del proyecto Scalenano (“Desarrollo y ampliación de materiales y procesos nanoestructurados para sistemas fotovoltaicos basados en calcogenuros de alta eficiencia y bajo coste”), financiado con más de 7,5 millones de euros mediante el tema “Energía” del Séptimo Programa Marco (7PM) de la UE, están desarrollando y ampliando nuevos procesos basados en materiales nanoestructurados con los que generar módulos y dispositivos fotovoltaicos de alta eficiencia y baratos aptos para su producción en serie. En el equipo de Scalenano participan expertos de Francia, Alemania, Hungría, Italia, Luxemburgo, Suiza y Reino Unido.

En la actualidad, la producción de celdas fotovoltaicas es demasiado cara para muchos consumidores. No obstante, investigadores e industriales coinciden en la importancia de fabricar dispositivos fotovoltaicos capaces de convertir la energía luminosa procedente del Sol en energía eléctrica para uso privado y empresarial.

Además, la energía solar podría contribuir a que los europeos redujesen la cantidad de combustibles nucleares y fósiles que consumen. Los trabajos destinados a lograr formas alternativas de generación de electricidad en Europa siguen aumentando a gran velocidad tras sucesos catastróficos recientes como la crisis nuclear de Fukushima (Japón). La decisión alemana de comenzar un proceso de desmantelamiento de las centrales nucleares durante el próximo decenio también impulsa a los investigadores a dar con alternativas. Cabe reseñar que la inversión en el desarrollo de paneles solares más eficientes podría situar a Europa al frente de esta industria.

El Dr. Phillip Dale, director del Grupo de Electrodeposición perteneciente al Laboratorio de Energía Fotovoltaica de la Universidad de Luxemburgo, afirmó: “Nuestro objetivo principal es desarrollar tecnologías de celdas fotovoltaicas baratas y eficientes. El aumento de la competitividad de esta tecnología supondrá una reducción de costes para todos los interesados y permitirá que se popularice de forma definitiva la tecnología solar”.

La contribución de la Universidad de Luxemburgo a Scalenano permitió acceder a herramientas científicas de gran sofisticación con las que estudiar formas concretas de optimizar los procesos mediante los que se combinan y calientan las sustancias químicas y se crean los materiales necesarios para construir las celdas fotovoltaicas. Para este fin se emplean procesos de recocido térmico rápido. Según el equipo luxemburgués, la reducción del tiempo necesario para calentar los materiales traerá consigo disminuciones de la necesidad energética y del coste de fabricación.

Scalenano se puso en marcha a principios de año y finalizará en 2015. “Tenemos gran ilusión por el trabajo iniciado y confiamos en nuestras herramientas y en nuestra capacidad para realizar una contribución significativa”, confesó el Dr. Dale. “Esperamos que la colaboración con nuestros socios científicos sea fructífera”. El equipo de Scalenano afirmó que los descubrimientos que se realicen en el marco del proyecto aumentarán la sostenibilidad de la producción energética.



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