Sevilla es la ciudad europea con más naranjos. Cada uno de los 45.000 ejemplares que bordean sus calles genera entre 45 y 130 kilos de naranjas amargas que van a parar al vertedero. El Ayuntamiento de la ciudad, sin embargo, quiere revertir ese destino inexorable y alargar la vida de ese cítrico, aprovechando el potencial de su zumo para la generación de energía eléctrica.

El pasado miércoles presentó un proyecto piloto en una de las estaciones depuradoras de aguas residuales de Emasesa (la Empresa metropolitana de abastecimiento y saneamiento de aguas) con el que se pretende aprovechar las miles de toneladas de naranja amarga que se recogen en la capital andaluza para garantizar la autosuficiencia energética de esas instalaciones.

Naranjas

Los cítricos, además de vitamina C, son muy eficientes a la hora de acelerar el proceso de biogás con el que producir energía eléctrica. En la depuradora que Emasesa tiene en El Copero (Dos Hermanas), se ha instalado una máquina que separa el zumo y la cáscara. El líquido se introduce en otra instalación de producción de gas que luego se transforma en energía eléctrica.

Los restos orgánicos se convertirán en compost para el campo. Esta segunda oportunidad que se le otorga a las naranjas amargas caídas en los adoquines de Sevilla es una apuesta por la economía circular en la que el área de transición ecológica del Ayuntamiento hispalense lleva trabajando desde hace un par de años.

Para el proyecto piloto se van a utilizar 35 toneladas del total de 1.700 que el Ayuntamiento ha recogido de las calles en esta temporada -que no ha sido buena por la falta de lluvia-. Por cada tonelada de naranja se extraen aproximadamente 500 litros de zumo y 500 kilos de cáscara. Con la cantidad de frutas que se van a emplear en la depuradora se prevé generar 1.500 kilovatios hora.

“Es una experiencia innovadora de economía circular que permite el aprovechamiento de una materia orgánica valorizable. Se trata de convertir una planta que es una alta consumidora de energía en productora de energía”, indicó durante la presentación del proyecto Enrique Vaquerizo, responsable del departamento de aguas residuales de Emasesa.

La intención del Ayuntamiento es que toda esa energía naranja sirva para abastecer a las propias estaciones depuradoras. Sevilla cuenta con cuatro, lo que implica el 40% del consumo energético total de Emasesa. La mitad, la engulle la instalación de El Copero, en la que se va a desarrollar el proyecto piloto.

Llegar al autoabastecimiento total

En la actualidad estas estaciones ya se están alimentando energéticamente con los restos orgánicos de las aguas residuales con los que se genera gas y energía a través de un proceso denominado codigestión.

Este tratamiento ha dotado a las plantas depuradoras del 70% de sus necesidades en materia de energía eléctrica. Con el proyecto piloto de las naranjas, el Ayuntamiento aspira a que el autoabastecimiento sea total, con la intención de mitigar los efectos del cambio climático en el proceso de saneamiento de las aguas.

Para asumir toda la producción de naranjas urbanas de Sevilla sería necesario diseñar unas instalaciones más amplias para que su tratamiento fuera más eficiente.

De momento, la primera prueba del proyecto piloto se realizó con éxito la semana pasada y el miércoles se hizo la segunda, con similares resultados. Lo que los fabricantes de mermeladas han rechazado por los efectos de la contaminación de la ciudad en esa fruta, puede acabar transformándose en brotes verdes, más bien naranjas, para el medio ambiente sevillano.

Fuente: EVA SAIZ / EL PAÍS,

Artículo de referencia: https://elpais.com/economia/2020/02/20/actualidad/1582201129_417229.html,



Dejar una respuesta

avatar
  Suscribir  
Notificar de