El próximo fin de semana se volverá al horario de invierno, fijado por la Comisión Europea, que tendrá lugar en la madrugada del sábado 29 de octubre al domingo día 30 (por el que a las 3 de la mañana volverán a ser las dos), y estará en vigor durante los próximos cinco meses. 
 
Según el presidente de Anfalum, Rafael Barón, el cambio horario permitió “reducir un 9,8% el consumo de iluminación en los hogares (unas 250 horas), lo que supuso un ahorro energético de 1.780 Gwh/año; precisamente, es el ahorro energético lo que realmente importa por encima de los resultados económicos (que en este caso no son muy significativos) porque, por muy pequeño que sea el ahorro energético, siempre tenemos que darle la bienvenida; hay que continuar en esta línea”, explica Barón.

El cambio horario está planteado para sacar un mayor partido a la luz natural como medida de ahorro energético. En este sentido, el presidente de Anfalum recuerda que “hoy en día existen otras prácticas de ahorro energético muy válidas, como es el caso de la luz inteligente, un sistema que se basa en criterios luminotécnicos y de eficiencia energética, donde se prioriza la calidad siempre en beneficio de la sociedad y del máximo respeto al medio ambiente y la sostenibilidad”.

Esta tecnología que ofrece múltiples aplicaciones, como por ejemplo que se encienda y se apague la luz solo con el movimiento, “debería estar siempre presente en cualquier instalación de alumbrado que se desarrolle”, señala.

En todo caso, Barón ha señalado que, “independientemente de que estén implantados o no sistemas de luz inteligente, lo que sí que tiene que suceder siempre es que las instalaciones estén diseñadas por profesionales cualificados para que el ahorro energético sea el mayor posible”.



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