Uno de los sectores que más crecimiento ha registrado durante los últimos años en España, y que ha puesto a nuestro país a la vanguardia de la innovación en el sector energético corre actualmente peligro de experimentar no sólo un parón en su desarrollo, sino un retroceso que tendrá como consecuencia la inmediata pérdida de decenas de miles de puestos de trabajo.

En los últimos 25 años hemos aumentado más de un 140 por ciento el consumo de electricidad, según datos de la patronal, "El sector fotovoltaico ha crecido, a nivel mundial en el último año un 40 por ciento", y tiene capacidad para llegar a generar trescientos mil millones de euros al año para el 2030, y la creación de seis millones y medio de puestos de trabajo.

La generación de electricidad fotovoltaica, es un factor clave a la hora de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y de que nuestro país cumpla el Protocolo de Kyoto. La electricidad que consumimos aquí, es responsable de la emisión del 30,5 por ciento de los gases de efecto invernadero, y aquí tenemos capacidad para cubrir 56,42 veces la demanda de electricidad estimada para el año 2050, solo con energías renovables, utilizando tan solo un 5,3 por ciento del territorio y excluyendo las zonas protegidas.

La Industria fotovoltaica en nuestro país debe ser apoyada no solo pensando en su rentabilidad actual, sino en su gran potencial frente a la escasez de recursos energéticos y frente al gran problema global de las emisiones de gases.

El actual silencio que mantiene el Ministerio frente a las demandas del sector deja en "stand by" a las 1.300 empresas y miles de trabajadores directos e indirectos.

Previsiblemente los costes de los combustibles fósiles van a seguir subiendo, mientras que las renovables irán reduciendo el precio conforme aumente su "madurez tecnológica". Cada vez que la industria fotovoltaica duplica la producción, los costes se reducen un 18 por ciento.

El peso de las primas de las renovables, suponía a finales del 2006 un 0,6 por ciento de la tarifa eléctrica, en estos momentos hay un vacío legal a partir del próximo 30 de septiembre, y si las primas del nuevo decreto no son razonables el sector fotovoltaico de este país se puede ir al garete.

En nuestra opinión la potencia a instalar y las primas a aplicar, únicamente deberían de estar limitadas por la que necesite la planificación del sistema para atender sus compromisos "EN PLAZO", de atención de la demanda, de eliminación de emisiones de CO2, así como de los condicionamientos técnicos de conexión a red y estabilidad de la red de distribución.

Estamos convencidos de que todos los ciudadanos, que son al final sobre los que se sustentan el sistema de primas retributivas, aceptarían el mantenimiento del fomento del desarrollo de las energías limpias, inagotables, y con coste nulo de materias primas siempre que se mantengan las condiciones de eficiencia y calidad del suministro.

AVAESEN considera que un sector en pleno desarrollo, en pleno proceso de maduración, con capacidad de crear empleo y, que está preparado para adaptar, dentro de un marco regulatorio estable a medio plazo (5 años), sus costes a la reducción progresiva de la prima actual, no puede ser destruido de un plumazo si sometemos al mismo a una reducción drástica de la tarifa del 35 por ciento a partir del 30 de septiembre del 2008 y volvemos a plantear un horizonte del nuevo marco legislativo de un año, limitando la potencia instalada para el 2009 a 300 MW. No solo perderemos la oportunidad de seguir como país a la vanguardia de la innovación energética sino que además perderemos una oportunidad histórica de reducir la dependencia energética del petróleo y de cambiar el modelo energético de nuestro país haciéndolo mucho más sostenible.

¿Por qué siempre al partido que gobierna, sea del signo que sea, en su programa electoral abandera la potenciación de las energías renovables? ¿Por qué ese mensaje de sostenibilidad y de cambio del modelo energético no se traduce en hechos tangibles y medidas reales que potencien el desarrollo de estas energías y reduzcan nuestra dependencia de otras energías mucho más contaminantes?¿Cuáles son las alternativas de este gobierno para cambiar el modelo energético a otro más sostenible? ¿Es el sector fotovoltaico el culpable de los problemas de la calidad de suministro de las redes de distribución de las compañías eléctricas? Estas y otras muchas preguntas sin respuesta por parte del gobierno son las que inquietan y preocupan a un sector que ha luchado lo indecible para estar a la vanguardia en Europa, que no se avergüenza de su crecimiento ni de lo que ha conseguido hasta la fecha en nuestro país y, que solo está pidiendo que le dejen continuar con esta progresión sin tener que salir del mismo. Si no nos queda más remedio toda esta inversión de los últimos años, así como la futura creación de empleo se realizará en otros países emergentes en este sector como Italia, Grecia o Portugal.



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