El tiburón peregrino (Cetorhinus maximus) es el segundo pez más grande del mundo, después del tiburón ballena. Como este último, el peregrino, que puede medir hasta diez metros de longitud, se alimenta exclusivamente de plancton.

Hasta ahora, se creía que cuando estos enormes peces ingerían sus alimentos eran lentos y tranquilos comparado con sus otros parientes carnívoros como el gran tiburón blanco.

Este depredador es conocido por elevarse hasta dos metros por encima del agua para capturar con fuerza a sus presas, principalmente focas y leones marinos. Pero el tiburón peregrino se parece más de lo que se pensaba al blanco.

Un equipo de biólogos marinos ha descubierto en las costas de Irlanda, Cornualles, la Isla de Man y Escocia, donde se concentran cientos de estos animales, pueden saltar fuera del agua tan rápido y alto como sus primos los tiburones blancos. Los resultados se han publicado en la revista Biology Letters.

“Este hallazgo no significa que los tiburones peregrinos sean en realidad feroces depredadores que nadan a gran velocidad en lugar de tranquilos gigantes que comen alegremente el zooplancton”, señala Jonathan Houghton, investigador de Biología Marina en la Universidad de Queen’s en Belfast (Irlanda) y coautor del trabajo.

Para Houghton es como si se descubriera que “las vacas son tan rápidas como los lobos cuando no estamos mirándolas”. Para llegar a esta conclusión, los científicos analizaron y compararon varios vídeos de tiburones peregrinos y blancos, y estimaron las velocidades verticales de natación de ambas especies en el momento de salir del agua.

Además, instalaron en un tiburón peregrino un dispositivo para grabar datos y así medir su velocidad y movimiento.

El doble de rápido que un nadador olímpico

En poco más de nueve segundos, y en diez golpes de cola, el tiburón peregrino acelera desde una profundidad de 28 metros hasta la superficie y sale del agua formando un ángulo de casi 90 grados. El escualo despeja el agua en un segundo y su salto alcanza una altura máxima de 1,2 metros sobre la superficie.

“La impresionante velocidad de los tiburones peregrinos muestra lo mucho que aún debemos aprender sobre los animales marinos. Incluso las especies más grandes y más llamativas tienen sorpresas reservadas, si estamos dispuestos a mirar”, confiesa Nick Payne, investigador de Zoología en el Trinity College de Dublín, y coautor del estudio.

Para alcanzar una velocidad de unos 5,1 metros por segundo, este gran pez aumenta hasta seis veces la frecuencia de sus golpes de aleta caudal. Según los científicos, esto es el equivalente a más del doble de rápido que la velocidad media de un nadador olímpico de los 50 metros estilo libre.

Fuente: Agencia SINC,

Artículo de referencia: https://www.agenciasinc.es/Noticias/El-tiburon-peregrino-da-la-sorpresa-es-tan-saltarin-como-el-blanco,



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