Los resultados obtenidos demuestran que todas las personas pueden contribuir activamente en la reducción de la contaminación atmosférica de las ciudades, puesto que no sólo la tecnología sino también el cómo se utiliza el coche influye en la polución.

Desde hace más de cinco años, un grupo de investigadores y estudiantes de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales, de la Universidad Politécnica de Madrid vienen adelantando diferentes estudios acerca de la influencia del estilo de conducción, la congestión del tráfico y las características de las vías sobre el consumo y emisiones contaminantes de turismos en tráfico real. Para la realización de estos estudios, el grupo de investigación ha desarrollado un equipo de medida de emisiones y actividad del vehículo (MIVECO-PEMS) en donde se mide y se registra en tiempo real, además de la concentración de los diferentes gases y del caudal de gases de escape, parámetros de funcionamiento del vehículo tales como velocidad y posición, temperaturas y régimen de giro del motor, y condiciones atmosféricas.

Se han realizado ensayos con cerca de 10 vehículos turismo, diesel y gasolina, completando hasta la fecha cerca de 2000 km de ensayo. Además, se han utilizado diferentes conductores y se han realizado ensayos de biocombustibles.

Entre los resultados obtenidos se puede destacar que una conducción agresiva en tráfico urbano (predominio de las marchas cortas y fuertes aceleraciones) no altera la velocidad media pero si genera un aumento de consumo de hasta un 60% y de emisiones de óxidos de nitrógeno (NOX) hasta en un 40%.

Adicionalmente, en tráfico urbano, el consumo y las emisiones aumentan a medida que se disminuye la velocidad de circulación. Por lo tanto, circular en tráfico congestionado puede llegar a significar un aumento de más de un 50% en consumo y 40% en emisión de NOX, llegando a ser crítico con conducción agresiva.

En tráfico en autopista, las tendencias cambian, mostrando un mínimo de consumo y emisiones, en zonas llanas, alrededor de 80 km/h. Se ha demostrado adicionalmente, que reducir la velocidad de 120 a 110 en zonas llanas permite una reducción de máximo un 11% de forma puntual, aunque en valores medios la reducción no alcanza el 5%.

También es importante destacar que las mayores emisiones de monóxido de carbono, hidrocarburos inquemados y partículas se generan durante los primeros 20 minutos de funcionamiento del motor, además de que aumenta el consumo de combustible.

De los ensayos realizados, también se ha llegado a detectar que algunas de las soluciones técnicas que han adoptado algunos de los fabricantes de motores diesel para reducir el tamaño del motor manteniendo la potencia máxima, no representan una verdadera reducción de consumo en tráfico real y, sin embargo, sí aumentan las emisiones de NOX, por llevar el vehículo en puntos de operación de mayor riqueza de mezcla. Sin embargo, soluciones tecnológicas como los sistemas Stop/Start han demostrado ser una verdadera y eficaz solución en tráfico urbano, mostrando una reducción de hasta un 20% en el consumo.

Por todo lo indicado anteriormente se recomienda conducir con marchas largas, evitar la utilización del coche en trayectos cortos, de menos de 20 minutos y evitar las aceleraciones bruscas.



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