Más del 80% del comercio mundial se realiza por mar a través de buques que liberan millones de toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera cada año. Según una información del The Guardian de hace ya algún tiempo, 15 de los barcos más grandes del mundo emiten tanta contaminación atmosférica como 760 millones de automóviles.

En total, la flota mundial emite algo más del 3% de las emisiones globales de dióxido de carbono, lo que la convierte en una gran fuente de contaminación.

De hecho, según Oceana, si el transporte naval del mundo fuese un país, estaría entre los máximos emisores de gases de efecto invernadero del mundo, siendo superado sólo por algunos de los más contaminantes, entre los que figuran Estados Unidos, China, Rusia, India o Japón.

Actualmente, las emisiones de dióxido de carbono procedentes de embarcaciones no están reguladas. No obstante, una de las maneras más fáciles, rápidas y eficaces de hacer que los barcos contaminen menos es reducir su velocidad, tal y como se desprende de un informe que publican este mes de noviembre en la página web de la organización Seas at Risk, compuesta por más de 30 organizaciones europeas que trabajan en beneficio de los mares del continente.

Fueron ellos mismos quienes encargaron a la consultora Reynolds Environmental Sustainability Consultants (RESC) la elaboración del trabajo que se publica ahora, que constata que reducir la velocidad de los barcos en un 20% podría hacer disminuir su consumo de combustible más de un 24%.

Y no solo eso, sino que también haría que se redujeran significativamente las emisiones de nitrógeno y azufre – el principal contaminante de los barcos-, que llegan a la atmósfera por la combustión incompleta de los combustibles fósiles y contribuyen también al calentamiento global.

Barcos

La mayoría de barcos navegan hoy a velocidades de entre 20 y 24 nudos, con lo que reducir un 20% su velocidad supondría que se desplazasen a velocidades de entre 16 y 19 nudos. Esto, además de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, reduciría la contaminación acústica en un 67% y las muertes de ballenas debido a colisiones con barcos en un 78%, según el informe de la RESC.

Este último dato es importante porque las colisiones con embarcaciones son, a día de hoy, una de las mayores amenazas a las que se enfrentan los mamíferos marinos. Así, al igual que ocurre con el tráfico rodado y la fauna terrestre, a mayor velocidad, más probabilidad de que las colisiones entre barcos y criaturas marinas sean letales.

Reducir la velocidad de los barcos es una de las formas más efectivas de reducir la contaminación no sólo por lo expuesto anteriormente, sino también por el hecho de que hacer que los buques vayan más lentos no requiere una inversión previa por parte de las empresas navieras. Además, en la actualidad es muy fácil ver por dónde se mueven los buques y a qué velocidad van.

A diferencia de otras formas de transporte, la navegación a bajas velocidades es más eficiente y menos contaminante. Se sabe, por ejemplo, que un barco es diez veces más eficiente que un camión y, al menos, cien veces más eficiente que un avión, eso sí, si no va excesivamente rápido.

Según un estudio de la ONG Transport and Environment publicado el pasado mes de junio, Barcelona es la ciudad Europea que sufre una mayor polución provocada por la quema de combustibles en los grandes cruceros, según un ranking de los cincuenta puertos con mayor nivel de contaminación en Europa.

Barcelona

La presencia de Barcelona en lo más alto de este ranking puede relacionarse con el hecho de que la capital catalana es el primer puerto de Europa en tráfico de grandes cruceros (y el sexto a nivel mundial).

Sin embargo, también incide el hecho de que el Mediterráneo (y por lo tanto, Barcelona) carece de la protección de las áreas de control de emisiones (ECAs, en sus siglas en inglés).

El establecimiento de estas áreas lo aprueba la Organización Marítima Internacional (OMI) en virtud de las previsiones contenidas en el Anexo VI del Convenio Internacional MARPOL que previene la Contaminación Marina de los buques. Sin embargo, hasta la fecha, Argelia, Libia, Egipto, Israel, Líbano, Albania y Bosnia no ratifican el Convenio de 1997, lo que complica que haya una ECA en el Mediterráneo.

Fuente: ELENA MARTÍNEZ BATALLA / LA VANGUARDIA,

Artículo de referencia: https://www.lavanguardia.com/natural/20191119/471723366217/por-ue-limitar-velocidad-barcos-beneficia-planeta.html,



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