No hay acuerdo ni en las fechas ni en las sanciones para quienes no cumplan los objetivos. Los ministros de Medio Ambiente de la Unión Europea debaten hoy una meta a largo plazo de recorte de las emisiones de CO2 para los coches. La propuesta de la presidencia eslovena es que este objetivo sea de 95 gramos por kilómetro en 2020 pero, ni siquiera como guiño a la celebración hoy del Día del Medio Ambiente, hay esperanzas de llegar a un acuerdo. En esta carrera para frenar las emisiones los hay más generosos. Cuatro países, Costa Rica, Islandia, Noruega y Nueva Zelanda, compiten por ser los primeros en lograr cero emisiones.

El proyecto de reglamento de la Comisión obligaría a los fabricantes a reducir las emisiones a 130 gramos por kilómetro en 2012, pero no incluye ninguna meta más a largo plazo. No se espera que se llegue todavía a un acuerdo porque las posturas están todavía muy alejadas.

Aún no hay consenso en la fecha a partir de la cual hay que aplicar el límite de 130 gramos por kilómetro, ya que algunos países piden que se atrase de 2012 a 2015 para dar más tiempo a la industria a adaptarse. También hay discrepancias sobre el importe de la multa que se aplicará a los fabricantes.

Medidas europeas

Los ministros de Medio Ambiente debatirán además el paquete de medidas sobre energía y cambio climático que la Comisión presentó el pasado enero. Buscan que la UE pueda cumplir los objetivos que se ha fijado: una reducción de un 20 por ciento de los gases de efecto invernadero respecto a los niveles de 1990, un 20 por ciento de renovables y un 10 por ciento de biocarburantes para el transporte. Todos estos objetivos deben lograrse en 2020.

En el caso de España, estas propuestas obligan a aumentar en 2020 hasta el 20por ciento la cuota de energía que se consume de fuentes renovables, lo que significa duplicar la producción actual. De aquí a 2020 se deberán recortar un 10 por ciento las emisiones de sectores como el transporte, la vivienda, la agricultura y la ganadería o los residuos.

Muchos Estados miembros, entre ellos España, reclaman que se ue se permita a las empresas adquirir permisos de emisión mediante inversiones en países en vías de desarrollo para reducir allí las emisiones. La Comisión ha impuesto límites muy estrictos a este sistema de flexibilidad a partir de 2013.

Más ambiciosos

En otras latitudes el objetivo es mucho más generoso. Nueva Zelanda compite con Islandia, Noruega y Costa Rica, para alcanzar las cero emisiones. Gracias a sus innumerables recursos naturales, el 70 por ciento de todo lo que se mueve en Nueva Zelanda proviene de fuentes renovables como el calor, el agua y el viento.

Ahora, el gobierno quiere controlar las emisiones de los automóviles aunque el mayor problema en ese país son los excrementos. El ganado de la isla es el responsable de la mitad de la producción dióxido de carbono.



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