Esta capa estratosférica situada a entre 15 y 35 kilómetros sobre la superficie terrestre protege la Tierra y sus formas de vida frente a los dañinos rayos ultravioleta del Sol, puesto que absorbe más del 97% de los mismos.

Los científicos, procedentes de Canadá, Dinamarca, Finlandia, Alemania, Japón, Países Bajos, Rusia, España y Estados Unidos, compararon los daños ocasionados al ozono en el Ártico a principios de este año con lo observado en el Antártico, donde cada primavera desde la década de 1980 se viene produciendo un "agujero" en dicha capa. La concentración de ozono al comienzo del invierno ártico suele ser mucho más elevada que al principio del invierno antártico.

Los datos recabados indican que la temporada fría en el Ártico duró más de un mes en algunas latitudes, constituyendo de hecho el período más largo registrado hasta ahora en estudios del invierno ártico. Esta prolongación del frío fue la causante de la pérdida de ozono sin precedentes. Los autores destacan la necesidad de seguir investigando para averiguar los factores que han motivado esta extensión de la temporada fría.

La profesora Kaley Walker, física de la Universidad de Toronto (Canadá) y coautora del estudio, explicó: “En el invierno ártico de 2010-11 no hubo temperaturas inferiores a las de los inviernos árticos más fríos del pasado. La novedad de este año fue que las temperaturas fueron suficientemente bajas como para generar formas de cloro destructoras del ozono durante un período de tiempo mucho más largo. Fenómenos de pérdida de ozono en el Ártico como el registrado este año podrían producirse con más frecuencia si las temperaturas invernales de la estratosfera ártica descienden en el futuro a raíz de cambios climáticos en la Tierra”.

Para desentrañar el origen del problema, los investigadores evaluaron un conjunto exhaustivo de mediciones procedentes de observaciones mundiales diarias de los oligogases y la nubosidad facilitadas por los satélites Aura y Calipso de la NASA, así como datos meteorológicos, modelos atmosféricos y concentraciones de ozono registradas por globos sonda.

“Todas las mediciones realizadas desde globos y satélites e incluidas en este estudio eran absolutamente necesarias para comprender el fenómeno de agotamiento del ozono observado durante el pasado invierno”, aseveró la profesora Walker. “Para que se pueda predecir con garantías la futura pérdida de ozono en el Ártico a raíz de un eventual cambio climático, es indispensable que conservemos nuestras capacidades de medición atmosférica”.

Los autores descubrieron que la pérdida de ozono ocurrida este año tuvo lugar en una zona considerablemente más reducida que los agujeros ocurridos en la capa de ozono sobre la Antártida. La diferencia se debe al vórtice polar ártico, un ciclón persistente y a gran escala dentro del cual se produce la pérdida de ozono. Según entendidos en la materia, pese a su tamaño compacto -aproximadamente un 40 % menor que un vórtice antártico-, el vórtice polar ártico presenta mayor movilidad y se desplaza por encima de regiones nórdicas densamente pobladas.

Este trabajo esclarece de qué manera toda disminución del ozono situado sobre una zona provoca un incremento en la radiación ultravioleta incidente sobre la superficie, con los consiguientes perjuicios para humanos y demás criaturas del planeta.

Los investigadores señalan también que el Protocolo de Montreal de 1989, tratado mundial por el que se restringe la producción de sustancias destructoras de ozono, ayuda a los ecologistas en su empeño por evitar subidas de la concentración de cloro y así detener la aparición de un agujero en el ozono ártico cada primavera.

Episodio de agujero de ozono en Ushuaia

El 26 de septiembre se registró el primer evento de agujero de ozono en Ushuaia (Patagonia argentina).

La NASA informa que este año el agujero de ozono, que se encuentra en estos momentos en su máxima extensión, ocupa 25 millones de km2.  Este valor es considerablemente mayor que el registrado en el año 2010 que alcanzo en estas fechas 22 millones de km2, y cercano a  los valores máximos registrados (26 millones de km2 en el año 2006). La evolución  y predicción del agujero de ozono se puede seguir  en la web  del proyecto TEMIS de la Agencia Espacial Europea.

El Programa de Ozonosondeos que se desarrolla en la estación de Vigilancia Atmosférica Global de Ushuaia realiza un sondeo semanal durante el agujero de ozono, cuando se prevé que el evento alcanza la ciudad de Ushuaia se realizan ozonosondeos adicionales. Este ha sido el caso del 26 de septiembre previsto por el TEMIS (MACC-ECMWF). Este programa de ozonosondeos  es un proyecto conjunto del Servicio Meteorológico Nacional (SMN; Argentina), el Gobierno de Tierra del Fuego (Argentina), el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA; España) y la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET; España).



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