"Los patrones de uso de energía y las emisiones per cápita son muy diferentes entre la India y Europa" ha señalado el investigador de la institución que ha dirigido el proyecto, Lok Lamsal, por lo que a pesar de estas ciudades asiáticas están más pobladas, "parecen más limpias en términos de NO2".

Además, la investigación publicada recientemente en “Environmental Science & Technology” comprobó que el NO2 de las ciudades grandes era más del doble que el observado en las pequeñas, aunque en el caso concreto de China, se multiplicaba por cinco, lo que demuestra, según el estudio, que "a pesar de que las grandes ciudades suelen ser más eficientes, una mayor población se traduce en una mayor contaminación".

En concreto, se registraron 0,98 partes por billón (ppb) de NO2 en pequeñas ciudades americanas, 1,33 ppb en las europeas, 0,68 ppb en China y 0,23 ppb en India. Mientras, la contaminación aumentaba en las grandes ciudades hasta alcanzar los 2,55 en EE.UU., 3,86 ppb en Europa, 3,13 ppb en las urbes chinas y 0,53 ppb en las poblaciones indias.

NO2 superficial: un indicador de la calidad del aire urbano

Medir en superficie la concentración de este gas de efecto invernadero es un buen indicador de la calidad del aire urbano puesto que la combustión de carburantes fósiles lo produce y, una vez liberado y en contacto con la radiación solar, es precursor de la formación de ozono, que es el causante de los principales problemas respiratorios de las áreas metropolitanas, según ha explicado la institución americana.

Lamsal incorporó las concentraciones de NO2 recogidas por el satélite de la NASA para la vigilancia del ozono, el “Aura”, a un modelo de calidad del aire y lo superpuso con datos de densidad de población con el objetivo de determinar por primera vez la relación entre la contaminación de una ciudad y su tamaño.



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